La llegada a una ciudad nueva suele ir acompañada de ilusión, curiosidad y ganas de disfrutar. Precisamente esa confianza fue la que aprovechó una banda criminal ahora desarticulada en Madrid, que utilizaba el conocido método del “honey trap” para estafar a turistas extranjeros. La investigación, llevada a cabo por la Policía Nacional, ha sacado a la luz un entramado bien organizado que actuaba con un patrón claro y repetido.
Las pesquisas comenzaron tras varias denuncias presentadas por visitantes que relataban experiencias muy similares. Todos habían sido contactados a través de aplicaciones de citas y acababan viviendo una situación incómoda, intimidatoria y con un importante perjuicio económico. Lo que parecía una cita informal escondía en realidad una estafa perfectamente planificada.
El modus operandi era siempre el mismo. Una mujer contactaba con turistas recién llegados a España y concertaba un encuentro en un bar concreto del distrito Centro de Madrid. Una vez allí, comenzaba a pedir bebidas y comida sin límite, generando consumiciones muy por encima de lo habitual.
Las facturas alcanzaban fácilmente los 200 o 2.000 euros, y en algunos casos llegaban incluso a los 4.000. Cuando la víctima se negaba a pagar cantidades tan elevadas, entraba en escena el resto del grupo. Empleados del local y supuestos clientes, en realidad cómplices, presionaban e intimidaban al turista hasta lograr el cobro.
El ambiente se volvía tenso y hostil, dejando a la víctima en una situación de vulnerabilidad. El miedo a un conflicto mayor, la barrera del idioma y el desconocimiento del entorno jugaban a favor de los estafadores. En total, los investigadores han logrado esclarecer diez hechos similares, con un beneficio ilícito que ronda los 23.000 euros.
La operación culminó con la detención de cuatro personas: la mujer encargada de captar a las víctimas, dos empleados del establecimiento y el responsable del local. Todos ellos están acusados de estafa y pertenencia a organización criminal. Durante la entrada y registro, los agentes intervinieron varios terminales de cobro y numerosos tickets que respaldaban la investigación.
Además del engaño económico, los agentes detectaron graves deficiencias de salubridad en el bar. Mobiliario deteriorado, falta de limpieza y alimentos en mal estado evidenciaban una situación preocupante, que iba mucho más allá de la actividad delictiva.
Este caso sirve como advertencia tanto para turistas como para residentes. Las autoridades recuerdan la importancia de desconfiar de situaciones sospechosas, revisar siempre las consumiciones y denunciar cualquier intento de intimidación. También refuerza el papel de la denuncia como herramienta clave para desmantelar este tipo de redes.
Gracias a la actuación policial, este entramado ha quedado al descubierto. Una historia que demuestra que detrás de una cita aparentemente inocente puede esconderse un fraude bien organizado, pero también que la vigilancia y la denuncia funcionan.