El mercado inmobiliario arranca el año con una realidad que pesa cada vez más en los hogares: comprar una vivienda es hoy mucho más caro que hace solo un año. Enero ha confirmado una tendencia que ya se venía gestando, con precios que no solo suben, sino que lo hacen a un ritmo histórico. Para muchas familias, especialmente jóvenes y rentas medias, el acceso a la vivienda se percibe como un objetivo cada vez más lejano.
Según los últimos datos del índice elaborado por Fotocasa, el precio de la vivienda de segunda mano ha alcanzado nuevos máximos. El incremento interanual supera el 20%, una cifra que no se registraba desde hace más de veinte años y que sitúa el precio medio del metro cuadrado en torno a los 2.900 euros. Traducido a una vivienda tipo de 80 metros cuadrados, el desembolso medio roza ya los 232.000 euros.
El aumento de precios no es puntual ni anecdótico. Se trata del segundo mes consecutivo con incrementos superiores al 20%, lo que confirma la solidez —y la dureza— de la tendencia. Tal y como explica María Matos, portavoz y directora de estudios del portal inmobiliario, este encarecimiento es el más intenso desde que existen registros comparables y deja los precios a apenas un 2% de los máximos previos a la crisis de 2008.
A pesar de la magnitud de las cifras, los expertos descartan hablar de burbuja inmobiliaria. El problema de fondo es otro: un desequilibrio extremo entre oferta y demanda. La construcción de obra nueva no avanza al ritmo necesario, mientras que la demanda de compra se mantiene elevada, impulsada por factores como el ahorro acumulado, la búsqueda de estabilidad y la falta de alternativas asequibles en el alquiler.
Este contexto hace que cada mes que pasa resulte más complicado acceder a una vivienda, especialmente para quienes no cuentan con ahorros previos o apoyo familiar.
La subida de precios es generalizada y afecta a todas las comunidades autónomas, aunque con intensidades distintas. Regiones como Murcia, Andalucía o la Comunitat Valenciana lideran los incrementos porcentuales, mientras que comunidades tradicionalmente tensionadas, como Madrid, Cataluña o Baleares, mantienen precios muy elevados.
De hecho, Baleares y Madrid superan por primera vez la barrera de los 5.000 euros por metro cuadrado, consolidándose como los mercados más caros del país. A ellas les siguen País Vasco, Canarias y Cataluña, todas por encima de los 3.000 euros.
Las previsiones no invitan al optimismo. Todo apunta a que el precio de la vivienda seguirá marcando récords en los próximos meses, complicando aún más la accesibilidad para amplios sectores de la población. En este escenario, el debate sobre políticas de vivienda, aumento de la oferta y protección de los colectivos más vulnerables se vuelve más urgente que nunca.