Los archivos desclasificados del caso Jeffrey Epstein han dejado un rastro que alcanza también a España, señalando directamente al expresidente del Gobierno José María Aznar.
Entre miles de documentos, recibos, agendas y anotaciones se detectan al menos dos envíos por mensajería realizados en 2003, uno dirigido al palacio de La Moncloa y otro a la Fundación FAES, el laboratorio ideológico del expresidente.
En esos mismos registros figura un cargo de 1.050 dólares asociado al nombre “José María Aznar”, así como teléfonos y contactos relacionados con su entorno personal y familiar. Entre ellos se incluyen su esposa y exalcaldesa de Madrid, Ana Botella; su hijo, José María Aznar Botella; y su yerno, Alejandro Agag.
Los documentos no detallan el contenido de los envíos ni tampoco especifican a quién corresponde exactamente el cargo de 1.050 dólares ni su concepto.
Desde el entorno de Aznar han negado cualquier vínculo profesional o personal con Epstein. FAES, por su parte, aún no ha ofrecido una explicación pública sobre el envío que figura en los registros.
Los papeles de Epstein han puesto de relieve la existencia de una compleja red de intermediarios, fundaciones y donaciones que funcionaban como circuitos de influencia internacionales.
Entre los registros se menciona la creación de la organización Amigos de Israel, iniciativa promovida por Aznar con sede en Madrid. Un mensaje incluido en los archivos dice: “Conocimos a gente estupenda (no judía)”, mostrando cómo los contactos del delincuente sexual estadounidense se extendían a la diplomacia, lobbies y relaciones de poder internacionales.
En su web oficial, la organización se describe como un proyecto nacido “de un sentimiento de profunda preocupación por la campaña de deslegitimación sin precedentes contra Israel, promovida por los «enemigos del Estado judío» y «apoyada perversamente por instituciones internacionales». Asimismo, alertan de amenazas como «un Irán nuclear» y «la avalancha del islamismo radical, subrayando la importancia de la unidad: “Juntos nos mantenemos o caemos”.
Ni los recibos ni las anotaciones explicitan el contenido de los paquetes. Sí permiten, sin embargo, trazar cómo funcionaba la red administrativa y financiera de Epstein: operadores de mensajería, apuntes de cobros y contactos telefónicos que sitúan a Aznar y a direcciones relacionadas con su etapa institucional en el mapa de sus gestiones internacionales. El hallazgo, por su naturaleza, plantea preguntas que por ahora carecen de respuesta.