A la mitología le sucede como a los refranes, que casi siempre aciertan en sus aplicaciones. Cuando Zeus pudo descubrir que Prometeo había robado el fuego de los dioses para dárselo a los hombres, ladinamente envió a Pandora con una caja para que el ladrón la abriera y encontrase en ella todos los males, enfermedades y tragedias que pudieran concebirse. También, en un recodo apenas visible, dormitaba la esperanza….”Que es lo último que se pierde”, precisamente porque fue lo último que salió de semejante “regalo”.
Aquí en España hace tiempo que los fuegos de los dioses fueron robados. y no para distribuirlos entre todos sus habitantes, sino para que enjugaran los fríos de catalanes y vascos en su arbitrariedad de comunidades históricamente preferidas.
Aquí en España, los males dejaron de ser miniatura y alcanzan, traducidos en impuestos, sobornos y chantajes, a todos los españoles, aunque con filtros para vascos y catalanes, que nunca deben sentirse perjudicados.
…Y en un descuido, “por el bien de la gobernabilidad”, ya están decidiendo entre ellos cómo podrían robarnos la esperanza.