La red de Rodalies de Catalunya ha vivido este lunes otra jornada crítica que ha vuelto a poner a prueba la paciencia de cientos de miles de personas. Cuando todo apuntaba a que el servicio se reanudaría con normalidad tras varios días especialmente duros, un fallo informático en el sistema de control ferroviario ha provocado dos parones totales en menos de dos horas, sumiendo de nuevo al transporte público catalán en el caos.
La incidencia se ha producido en el Centro de Tráfico Centralizado de Adif, ubicado en la Estación de Francia de Barcelona, un punto clave para la gestión de la circulación ferroviaria. Desde primera hora de la mañana, la entrada y salida de trenes quedó interrumpida, se reanudó de forma parcial y volvió a detenerse poco después, generando una sensación de descontrol e improvisación entre los usuarios.
Ante este escenario, el Govern de Catalunya recomendó teletrabajar y evitar desplazamientos innecesarios, una medida excepcional que refleja la gravedad de la situación. No es un problema menor: más de 400.000 personas dependen cada día de Rodalies para ir a trabajar, estudiar o realizar gestiones básicas. Para muchas de ellas, esta nueva jornada de incidencias supone una carga emocional añadida tras una semana marcada por retrasos, suspensiones y falta de información clara.
Aunque oficialmente se habla de un “error informático”, desde el Ministerio de Transportes se ha reconocido que no se descarta la hipótesis de un posible ciberataque. El hecho de que el sistema funcionara con normalidad y sufriera dos caídas consecutivas en muy poco tiempo ha encendido las alarmas. Aun así, las autoridades insisten en la prudencia y evitan sacar conclusiones prematuras mientras continúan las investigaciones técnicas.
Más allá del origen concreto de la incidencia, lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa un problema de fondo: la fragilidad del sistema ferroviario en Cataluña. Rodalies atraviesa una de las mayores crisis de los últimos años, agravada recientemente por el trágico accidente de Gelida y por una acumulación de incidencias que han deteriorado la confianza ciudadana, según Europa Press.
El restablecimiento del servicio se está realizando de forma progresiva, pero el impacto ya está hecho. Para muchos usuarios, el problema no es solo llegar tarde, sino la incertidumbre constante, la falta de previsión y la sensación de que cualquier jornada puede torcerse sin previo aviso.
Mientras Adif analiza lo ocurrido y trata de garantizar la estabilidad del sistema, la prioridad inmediata es clara: que los trenes vuelvan a circular con normalidad, seguridad y fiabilidad. Porque, más allá de hipótesis técnicas o ciberamenazas, Rodalies no es solo una red ferroviaria: es una pieza esencial de la vida diaria de Cataluña.