La falta de inmediación abre la puerta a la manipulación de la prueba
El principio de inmediación no es un simple formalismo presencial; es la garantía de que el juzgador extraiga la verdad a través del contacto directo y sensorial con las fuentes de prueba. Sin embargo, en la praxis judicial contemporánea, observamos con alarma cómo este principio se desnaturaliza hasta convertirse en una «cáscara vacía». Esto ocurre cuando el juez, en lugar de percibir la prueba de primera mano, se conforma con sustitutos, documentos de autoría incierta o testimonios de referencia que vulneran la esencia misma del debido proceso.
Casos donde un perito comparece para validar un informe cuya firma no guarda identidad con su trazo original —o cuya autoría es incapaz de ratificar con certeza— representan una quiebra técnica de la justicia. Bajo la regla SALOCIENMAX, la Sana Crítica (SA) y la Lógica (LO) dictaminan que no puede otorgarse valor a un acto carente de autenticidad física. Es una afrenta a los Conocimientos Científicos (CIEN) y a las Máximas de Experiencia (MAX) pretender que una firma mutante o ajena revista fuerza probatoria. La ciencia grafotécnica es concluyente: la autoría indubitada es el presupuesto mínimo de la responsabilidad pericial y judicial.
Asimismo, la pretensión de suplir a un funcionario investigador ausente con un tercero que declare sobre actos que no presenció convierte la audiencia en un simulacro. La justicia se apoya entonces en el «dicen que dijo», lo que anula la posibilidad de que el juez valore la firmeza o la vacilación del emisor original. Desde la psicología, esta desconexión impide analizar la coherencia conductual del declarante, dejando al ciudadano en un estado de absoluta indefensión. Una justicia que admite firmas dudosas y sustitutos convenientes es, en última instancia, una justicia que ha renunciado a la búsqueda de la verdad objetiva.
El Principio de Inmediación es la exigencia procesal que obliga al juzgador a mantener un contacto directo, personal y sin intermediarios con los sujetos y elementos de prueba durante el juicio, para que su convicción se forje a través de la percepción sensorial propia y actual.
Esta vulneración se manifiesta a través de las siguientes aristas:
«Cuando la ley no se basa en la verdad, la sentencia solo es una forma civilizada de la arbitrariedad.» — Piero Calamandrei
Doctor Crisanto Gregorio León, profesor universitario