A bordo del Air Force One, el mandatario aseguró que se siente con «derecho» a presidir la llamada Junta de Paz de Gaza, el organismo político que su Administración ha impulsado para gestionar el futuro del enclave palestino tras la guerra.
«Tengo derecho a serlo si quiero», respondió cuando le preguntaron si contemplaba seguir al frente del órgano más allá de su presidencia en la Casa Blanca. Después fue más lejos: dejó caer que, «en teoría», el cargo podría ser «de por vida».
Trump, no obstante, evitó confirmar si realmente lo hará. «No estoy seguro de quererlo, pero a ellos les gustaría», añadió sin aclarar a quién se refería.
La Junta de Paz es una estructura diseñada por Washington para supervisar la reconstrucción y la transición política de Gaza tras el conflicto entre Israel y Hamás. El presidente estadounidense defendió que el organismo «va a hacer un gran trabajo» y sugirió que incluso podría ampliar su radio de acción más allá del enclave.
Según su planteamiento, la Junta podría colaborar con Naciones Unidas o asumir funciones que hoy recaen en la organización internacional. «Podría ir más allá de Gaza y trabajar con la ONU. Tienen un gran potencial», dijo.
No es la primera vez que lanza esa idea. En los últimos días ya había insinuado que el nuevo organismo podría convertirse en una alternativa o complemento a la ONU, pese a que desde Naciones Unidas restan importancia al plan y señalan que todavía carece de forma y competencias claras.
Trump también volvió a presumir de su política exterior. Aseguró haber contribuido a resolver varios conflictos internacionales y reprochó a la ONU no haber estado «a la altura». Sin embargo, sobre el terreno, la situación en Oriente Próximo sigue siendo inestable y los enfrentamientos y bombardeos en Gaza continúan pese a la tregua vigente.
La creación de la Junta forma parte del proyecto estadounidense para el futuro político del territorio. La primera fase arrancó tras el alto el fuego pactado entre Israel y Hamás, mientras que la segunda todavía no tiene detalles concretos.
En medio de ese escenario, Trump ya deja abierta la puerta a seguir al mando incluso cuando deje el Despacho Oval. Y sin fecha de caducidad.