España vive una de esas jornadas en las que el tiempo marca la agenda del país. El temporal ha activado la alerta roja y mantiene en vilo a buena parte del territorio, con lluvias persistentes, viento intenso, fuerte oleaje y nevadas que complican la movilidad y la vida cotidiana. Aunque no todas las comunidades están afectadas por avisos meteorológicos, la situación es especialmente delicada en una amplia franja del país, donde la prudencia se ha convertido en la principal recomendación.
Casi todas las comunidades autónomas se encuentran bajo algún tipo de aviso, con una veintena de provincias afectadas por fenómenos adversos como viento, nieve, lluvia, oleaje e incluso riesgo de aludes. Solo algunas regiones quedan al margen de este episodio, mientras que otras afrontan un martes marcado por condiciones muy exigentes. Las temperaturas mínimas han descendido de forma notable en el interior, con valores que alcanzan los -4 ºC en zonas de León y Palencia, reforzando la sensación de frío intenso.
El viento es uno de los grandes protagonistas del temporal. En áreas del litoral mediterráneo, Baleares y el sureste peninsular se esperan rachas muy fuertes, mientras que el oleaje pone en alerta a amplios tramos de costa, especialmente en el norte y el este. A esto se suma el riesgo de nevadas en sistemas montañosos del tercio norte y de la Ibérica oriental, donde la acumulación de nieve puede ser significativa y provocar problemas en carreteras y accesos a núcleos rurales, según Europa Press.
Las precipitaciones serán otro de los factores clave de la jornada. Se esperan lluvias persistentes y localmente intensas en el oeste de Galicia, así como en puntos de Baleares, la Comunidad Valenciana, Cataluña y el este de Aragón. En algunas zonas, estas lluvias podrían ir acompañadas de tormentas y episodios de mala visibilidad, dificultando los desplazamientos.
La nieve hará acto de presencia en cotas relativamente bajas para la época, situándose en torno a los 1.000–1.200 metros, con acumulados importantes en el Pirineo oriental. Este escenario incrementa el riesgo de aludes en determinadas áreas de montaña, un fenómeno poco frecuente pero potencialmente muy peligroso.
Desde los servicios meteorológicos se insiste en extremar la precaución. Evitar desplazamientos innecesarios, seguir las recomendaciones oficiales y mantenerse informado se convierten en gestos clave en un día en el que la naturaleza recuerda su fuerza. Este temporal no solo altera rutinas, sino que también pone a prueba la capacidad de adaptación y responsabilidad colectiva ante situaciones meteorológicas extremas