El Foro Económico Mundial (WEF) de Davos ha advertido de que la «insuficiencia de los recursos públicos y la protección social», que engloba ámbitos clave como la educación, las infraestructuras o el sistema de pensiones, se sitúa por primera vez entre los cinco principales riesgos que afronta España.
Según el Informe de Riesgos Globales 2026, la calidad de los servicios públicos se ha convertido en la tercera mayor preocupación para la ciudadanía española. El documento subraya que este factor gana peso en un contexto de creciente presión sobre el Estado del bienestar y de demandas sociales cada vez más exigentes.
La polarización aparece como la mayor amenaza para España, encabezando la lista de riesgos señalados por los encuestados. A continuación, se sitúan la escasez de talento y de mano de obra, dos problemas que afectan de forma directa a la competitividad económica y al mercado laboral.
En cuarto lugar, el informe destaca el elevado nivel de deuda como un factor de vulnerabilidad estructural para el país. El quinto riesgo señalado es la falta de oportunidades y el desempleo, que siguen siendo elementos de preocupación persistente en la sociedad española.
A escala global, el WEF advierte de un escenario igualmente complejo. La confrontación geoeconómica, los conflictos armados entre Estados y los eventos climáticos extremos figuran entre las principales amenazas para la estabilidad mundial en 2026.
Completan este panorama de riesgos globales la creciente polarización social y la desinformación, fenómenos que, según Davos, erosionan la cohesión social y dificultan la toma de decisiones políticas y económicas a nivel internacional.
«Se está configurando un nuevo orden competitivo a medida que las grandes potencias tratan de asegurar sus esferas de influencia», ha resumido el presidente y consejero delegado del WEF, Borge Brende.
El documento ha revelado que, de cara a este año, la confrontación geopolítica ha sido señalada por el 18% de los sondeados como el riesgo que es más probable que genere una crisis a escala global. Después, el 14% apuntó a las guerras, el 8% a los eventos climáticos extremos y un 7% tanto a la polarización social como a la desinformación.
Ya a más distancia quedaron la posibilidad de una recesión (5%); el retroceso de los derechos humanos y los efectos negativos derivados de la implementación de la IA (ambos con un 4%); o la inseguridad cibernética y la desigualdad (ambos con un 3%).
Justo la mitad de los encuestados anticipa un mundo «turbulento» o «tormentoso» en los próximos dos años, lo que supone un aumento de 14 puntos porcentuales desde el año pasado. Otro 40% espera que las perspectivas sean, como mínimo, «inestables», mientras que el 9% cree que habrá «estabilidad» y el 1% «calma».
En cuanto al horizonte a 10 años vista, el 57% espera un mundo «turbulento o tormentoso», el 32% pronostica que la situación sea inestable, el 10% predice estabilidad y el 1% anticipa calma.
Las 10 amenazas más graves para los próximos dos años son la confrontación geoeconómica, la desinformación, la polarización, los eventos climáticos extremos, las guerras, la ciberinseguridad, la desigualdad, la erosión de los derechos humanos, la contaminación y la inmigración.
Para la década predominan factores de tipo ambiental. Así, se han detectado como principales riesgos los eventos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad, los cambios drásticos de los ecosistemas, la desinformación, los efectos negativos de la IA, la escasez de recursos naturales, la desigualdad, la ciberinseguridad, la polarización y la contaminación.