Ahora ya con estos años, me arrepiento de no haber estudiado a fondo, como una gran lección de vida, a Maimónides, cordobés como yo y del mismo modo buscador del bien con más o menos acierto.
Las ideologías perturbadoras e incisivas nos han enseñado abiertamente que, gracias a Aristóteles, aprendió Maimónides las más sabias formalidades del compartir y que, más tarde, Santo Tomás de Aquino haría cercanas y comprensibles a nuestra cultura.
Maimónides sostuvo en su Guía de Perplejos que Filosofía, Medicina y Dios se deben unificar para la curación integral de la persona. Si se pretende la Salud con mayúscula es preciso mirar al cuerpo con la misma atención con que se debe mirar al alma… Gracias a este tratado imprescindible, el sultán Saladino le nombró médico de la Corte.
Fueron tiempos aquellos en que judíos, musulmanes y cristianos compartían, con las propias debilidades humanas, lo mejor de sí mismos. Hoy los judíos no saben acabar con los terroristas de Hamás como no sea destruyendo el pueblo entero… Pasarán los siglos y no aprenderemos a convivir sin imponernos.
Pedro Villarejo