El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha confirmado que los agentes de tráfico no sancionarán de inmediato a los conductores que no lleven la baliza V16, obligatoria desde el 1 de enero. El objetivo, según ha explicado, no es recaudar, sino facilitar la adaptación a la nueva normativa. “Nuestra intención no es recaudatoria. Los agentes serán flexibles y primarán la información sobre la sanción durante un periodo razonable de tiempo”, ha asegurado, sin concretar la duración de esa moratoria.
Marlaska ha defendido que la implantación de la baliza V16 responde a una necesidad de seguridad vial, ya que permitirá reducir el número de personas fallecidas al colocar los triángulos de emergencia, una cifra que ronda las 25 muertes al año. “Todas y todos los que hemos bajado del coche para colocar un triángulo sabemos el peligro que entraña hacerlo”, ha subrayado el ministro.
El titular de Interior ha insistido en que esta medida era “imprescindible” para frenar ese tipo de accidentes y ha rechazado las críticas que apuntan a posibles riesgos derivados del uso de la geolocalización del dispositivo. A su juicio, la conectividad aumenta la seguridad: “Tráfico sabe automáticamente que hay un vehículo en esa zona y se da aviso a todas las unidades, con lo cual el riesgo disminuye aún más”.
También ha respondido a las dudas sobre la visibilidad de la baliza, asegurando que la V16 “tiene un alcance de un kilómetro que garantiza que se pueda ver perfectamente”. Además, ha destacado que la conectividad ofrece una “visibilidad virtual” adicional, al permitir que los vehículos detenidos se identifiquen con antelación en los mapas de tráfico.
En cuanto al grado de implantación, Marlaska ha reconocido que no dispone de datos exactos sobre cuántos vehículos cuentan ya con la baliza, aunque ha recordado que su uso es obligatorio desde el 1 de enero. “Espero que lo tengan todos”, ha señalado, mostrando satisfacción por la progresiva adopción del dispositivo.
Según el ministro, alrededor de 3.000 conductores utilizan la V16 cada día, y ha destacado que España es el primer país en implantar este sistema de forma obligatoria. Otros países europeos, ha añadido, están a la espera de los resultados de la iniciativa española para valorar su posible adopción