En los últimos meses se ha hablado mucho sobre una posible exención del IVA para los autónomos con menores ingresos. La idea ha generado gran interés entre miles de trabajadores por cuenta propia que ven en esta medida una forma de reducir la burocracia y simplificar su actividad. Pero ¿realmente se eliminará el IVA para quienes facturen menos de 85.000 euros al año?
La realidad es algo más compleja. La Unión Europea ha aprobado una normativa que permite a los países establecer un régimen especial para pequeños negocios. Este sistema, conocido como “franquicia del IVA”, permitiría a autónomos y pequeñas empresas no tener que aplicar ni declarar este impuesto si no superan cierto volumen de facturación.
Sin embargo, en España esta medida todavía no se ha implantado. De hecho, el tema ha generado un fuerte debate político y económico, e incluso ha provocado un enfrentamiento entre Bruselas y el Gobierno español.
La Directiva europea 2020/285 permite a los Estados miembros fijar un umbral de hasta 85.000 euros de facturación anual para que los autónomos puedan quedar exentos de repercutir y declarar el IVA en sus facturas.
El objetivo de esta normativa es claro: reducir la carga administrativa y fiscal de los pequeños negocios. Muchos autónomos dedican una parte importante de su tiempo a realizar declaraciones trimestrales, gestionar facturas con impuestos o preparar documentación para Hacienda. Con esta exención, estas obligaciones se simplificarían considerablemente.
A pesar de que esta directiva debía haberse incorporado a la legislación nacional antes de 2025, España todavía no lo ha hecho. Por este motivo, la Comisión Europea ha llevado el caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, al considerar que el país no ha aplicado correctamente la normativa comunitaria.
Actualmente, los autónomos españoles siguen obligados a repercutir el IVA en sus facturas y presentar las declaraciones periódicas, independientemente de cuánto facturen.
Si finalmente España decidiera aplicar esta normativa europea, el cambio sería importante para muchos profesionales. Los autónomos que facturen menos de 85.000 euros podrían emitir facturas sin IVA y evitar las declaraciones trimestrales, lo que simplificaría enormemente su gestión administrativa.
No obstante, este sistema también tendría algunas condiciones. Por ejemplo, quienes se acogieran a la exención no podrían deducirse el IVA de sus gastos profesionales, algo que sí pueden hacer actualmente.
En otros países europeos ya existen sistemas similares, aunque con diferentes límites de ingresos. Algunos han optado por umbrales más bajos, mientras que otros se acercan al máximo permitido por la normativa comunitaria.
Por ahora, el mensaje es claro: el IVA no ha desaparecido para los autónomos en España. Sin embargo, la presión de Bruselas y de las asociaciones profesionales podría acelerar cambios en el futuro. Si finalmente se aplica esta medida, millones de trabajadores por cuenta propia podrían beneficiarse de un sistema fiscal mucho más sencillo y adaptado a los pequeños negocios.