La gente buena

16 de agosto de 2025
1 minuto de lectura
El ex presidente de la Comunidad de Aragón Javier Lambán. | Fuente: EP

Bueno ha sido Lambán, que luchó hasta la extenuación por conseguir que su partido socialista enhebrara la cordura y vivificara la Constitución

Bueno es quien, viendo las necesidades del otro, se desaloja de sí mismo por ayudar y muere entre fuegos de angustia: Los bomberos y otros voluntarios disponibles a apagar los incendios.

Bueno es quien salta de su silla veraniega porque puede echar una mano en los conflictos de desorden público, trenes que casi nunca llegan a destino o colaboran denunciando a todo grito las guerras.

Bueno es quien proclama el sentir evangélico para abrazar a los migrantes que nos llegan desalmados y desorganizados, aunque muchos de los pronunciantes no ofrezcan sus recursos ni sus espacios para el albergue que solicitan. Una cosa es predicar y otra dar trigo.

Buenos son los jueces y los variantes de la magistratura que no descansan en agosto para evitar que las desvergüenzas sigan creciendo a sus anchas amparadas por la corrupción y el soborno.

Bueno ha sido Lambán, ex presidente de la Comunidad de Aragón, que luchó hasta la extenuación por conseguir que su partido socialista enhebrara la cordura y vivificara la Constitución. Se ha muerto siendo bueno, pero sin conseguirlo.

Pedro Villarejo

2 Comments Responder

  1. Debemos creer que el trabajo de la gente honesta, aunque al final no llegue a la meta propuesta, si solidifica las bases para que otros si lleguen. Lo hecho es para los buenos, junto a los cuales procuramos encontrarnos. Gran crónica de Pedrouve.

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