Las mujeres que han sido acosadas pueden tener mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral o un ataque cardíaco

23 de agosto de 2025
1 minuto de lectura
Una mujer pidiendo ayuda I Fuente: Freepik

La tensión constante, el miedo y el estrés prolongado pueden tener un impacto directo sobre el corazón y los vasos sanguíneos

El acoso no solo deja cicatrices emocionales. También puede afectar gravemente la salud física. Un estudio reciente publicado en la revista Circulation revela que las mujeres que han sido acosadas tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir ataques cardíacos y derrames cerebrales.

La investigación, liderada por Rebecca B. Lawn, de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y la Universidad de Columbia Británica, analizó a 66.000 mujeres con una edad promedio de 46 años. Ninguna tenía enfermedades cardiovasculares al inicio del estudio en 2001. A lo largo de 20 años, los datos recogidos mostraron una tendencia preocupante: casi el 12% de las mujeres reportaron haber sido acosadas, y alrededor del 6% habían solicitado una orden de alejamiento.

Según ha informado Infosalus, entre estas mujeres, las que habían sufrido acoso presentaron un 41% más de probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Por su parte, aquellas que habían obtenido una orden de alejamiento mostraron un riesgo aún mayor, del 70%. Estos resultados subrayan que los efectos del acoso van más allá del daño emocional. La tensión constante, el miedo y el estrés prolongado pueden tener un impacto directo sobre el corazón y los vasos sanguíneos.

Una llamada de atención para la prevención

El estudio evidencia algo que a menudo se pasa por alto: la violencia y el acoso no afectan solo la mente, también golpean el cuerpo. La salud cardiovascular de las mujeres puede deteriorarse silenciosamente años después de haber vivido situaciones de acoso. Esto es particularmente relevante porque solo alrededor del 3% de las participantes presentaron un ataque cardíaco o un derrame cerebral durante los 20 años del estudio. Aunque el porcentaje parezca pequeño, el aumento relativo del riesgo en quienes fueron acosadas es alarmante.

Estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de programas de prevención y apoyo para mujeres que han sufrido acoso. Proporcionar acompañamiento psicológico, recursos legales y espacios seguros no solo ayuda a su bienestar emocional, sino que también puede reducir riesgos graves para su salud física. Además, los médicos y profesionales de la salud deberían considerar el historial de acoso como un factor de riesgo al evaluar la salud cardiovascular de sus pacientes.

El mensaje es claro: el acoso es mucho más que un problema social. Sus consecuencias pueden ser profundas y duraderas. Reconocer y abordar este impacto es clave para proteger la salud y la vida de las mujeres.

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