Hoy: 25 de febrero de 2025
En su libro de memorias titulado Sonny Boy, Al Pacino confesó que, a los 70 años, tuvo que cambiar radicalmente su carrera después de perder toda su fortuna debido a un contador corrupto que lo estafó en un esquema Ponzi. Este contador, que gestionaba los fondos del actor, terminó en prisión, pero Pacino pasó de tener 50 millones de dólares a prácticamente nada, según informa el diario Clarin.
Pacino comenzó a sospechar de la mala administración de sus finanzas en 2011, cuando notó que, a pesar de grandes gastos en lujos como un viaje a Europa con su familia, sus cuentas no reflejaban una disminución significativa.
A partir de ahí, se dio cuenta de la gravedad de su situación: estaba en bancarrota, con propiedades, pero sin dinero líquido. «Estaba en la ruina. Tenía 50 millones de dólares y luego no tenía nada. Tenía propiedades, pero no tenía dinero», recuerda sobre el momento en que se puso a analizar sus finanzas.
El actor explicó que, aunque ganaba grandes sumas por película, como 10 millones de dólares, después de pagar abogados, agentes y otros costos, solo le quedaba una fracción de esa cifra. Este estilo de vida de alto nivel lo llevó a gastar más de lo que tenía, perdiendo su fortuna de manera gradual pero constante.
Entre sus gastos más exorbitantes, Pacino mencionó que pagaba 400.000 dólares anuales a su paisajista para una casa en la que ni siquiera vivía. A los 70 años, se dio cuenta de que ya no podía ganar lo mismo que antes y que los papeles que le ofrecían no eran tan lucrativos como en el pasado.
Antes de perder su fortuna, Pacino seleccionaba sus papeles basándose en la conexión personal que sentía con ellos. Actuó en películas como La gran estafa y 88 minutos bajo esa premisa, aunque esta última fue un fracaso. Sin embargo, después de quedarse sin dinero, tuvo que aceptar cualquier papel que le ofreciera una paga considerable.
Uno de los proyectos que aceptó por necesidad fue Jack and Jill, una comedia protagonizada por Adam Sandler. Pacino confesó que hizo esa película simplemente porque no tenía otra opción en ese momento. A pesar de todo, elogió a Sandler y señaló que su participación le ayudó económicamente y a mantener su carrera a flote.
Además de aceptar papeles de cine, Pacino vendió una de sus casas y comenzó a cobrar por realizar seminarios en universidades, algo que antes hacía de manera gratuita. Descubrió que había un mercado para este tipo de charlas, lo que le permitió generar ingresos adicionales al contar su historia y responder preguntas del público.
En 2016, Pacino viajó a Argentina, donde dio una charla en el Teatro Colón. Aunque su presentación recibió críticas, formaba parte de su esfuerzo por recuperarse financieramente. A sus 84 años, parece haber superado las dificultades económicas que enfrentó en el pasado, logrando estabilidad tras años de lucha.