El adiós

25 de abril de 2024
1 minuto de lectura
Marcharse I Fuente: Utopía Consultores

Algunos dicen “adiós” cuando nunca se han marchado, y otros permanecen en el lugar sin contar con ellos. Nos creemos imprescindibles, únicos y absolutos, pero no lo somos.

Siempre habrá otro que podrá ocupar el espacio que dejamos para que nadie note nuestra ausencia. Tendemos a sobrevalorarnos como si lo que pudiéramos aportar solo pudiera provenir de nosotros mismos. Como si un dios inefable nos hubiera ungido con sus propios dones.

Este es el error, la gran mentira, al considerarnos con capacidades y cualidades de las que a menudo carecemos. Al amagar con irnos pretendemos fijar el momento como una foto fija. Dejamos señales que reafirman nuestra mediocridad con argumentos tan manidos como clichés desgastados.

Esperamos en nuestra huida que alguien nos retenga pero solo se encuentra la indiferencia de lo que realmente importa. Que nadie se engañe. Cuando alguien confunde el ámbito público con el privado es que está acabado.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

Aquellos actos deplorables

Es más importante el honor que la muerte física, pues las obras quedan como testimonio de tu paso por la…

Amar no duele

La violencia no es un accidente ni un acto espontáneo: es el resultado de un machismo estructural que normaliza el…

Estados Unidos y la tutela funcional sobre el régimen chavista: hacia un gobierno de tecnócratas

Para comprender qué significa esta idea en la práctica, resulta útil revisar precedentes históricos en los que Washington participó en…

El México moralmente derrotado

Las fuerzas de Estados Unidos operan en el país. El manto que protege a los criminales debe caer…