El cardiólogo y director general del CNIC, Valentín Fuster, ha comparado los modelos de trabajo y cultura entre Estados Unidos y España, destacando que en el país norteamericano “se cultiva mucho el individuo que trabaja, el individuo que da resultados”, mientras que en España “hay mucha envidia”. Sin embargo, subrayó que el lado humano es “más rico” en el contexto español. “Yo les diré que allí se busca mucho la positividad de una persona. Aquí parece que la negatividad tiene fuerza”, expresó durante un desayuno organizado por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE).
Fuster, que dirige también el Instituto Cardiovascular del Mount Sinai en Nueva York, señaló que Estados Unidos ha cambiado radicalmente en los últimos 40 años. Pese a las críticas a su sistema sanitario, cree que en los próximos 15 años será «un ejemplo de medicina”, ya que se está acercando a un modelo más “igualitario”. No obstante, recalcó que es «obvio” que el sistema de salud europeo “es mucho mejor” que el americano.
En cuanto a su trabajo en España, se mostró orgulloso del CNIC, que definió como un “centro americano en España”, resaltando que fue un “milagro” que se le concedieran los recursos necesarios. “Esto para mí fue un milagro, porque España no era necesariamente un país dado a este tipo de incentivos para la investigación”, afirmó. El centro, según explicó, funciona gracias al respaldo de la Fundación ProCNIC.
Con su habitual tono divulgativo, Fuster insistió en que nunca es tarde para cuidarse, incluso a los 70 años. «No me venga usted a decir que no sabe que el tabaco es malo. No me diga usted que no sabe que la hipertensión es mala. Usted ya lo sabe, pero usted no se cuida (…). Lo que estoy diciendo es que todo es una situación personal: decidimos cuidarnos o no. No me venga a decir que necesita un nutricionista o necesita a alguien de fuera que le ayude», señaló.
Asimismo, advirtió de que tanto el infarto como la degeneración cerebral se gestan en la juventud. Detalló que existen “ocho factores de riesgo del corazón”, entre ellos la obesidad, la presión arterial alta, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo, la mala alimentación y el sueño deficiente. Subrayó que el daño causado por estos factores es acumulativo y muchas veces invisible hasta edades avanzadas.
Fuster remarcó la dificultad de cambiar hábitos en la edad adulta, y por ello, destacó la importancia de educar a los niños menores de 12 años. “Los adultos no escuchamos, los niños sí”, sentenció. Cree que inculcar el valor de la salud desde la infancia puede prevenir futuras enfermedades y formar ciudadanos más conscientes.
Conocido en EE UU como Mr. Move On, Fuster confesó que sigue trabajando por vocación y compromiso con la sociedad. Llega al hospital a las 5 de la mañana y comienza el día meditando. Asegura que la meditación es clave para conocer el propio destino y gestionar bien la vida. Además, compartió sus 4T (tiempo, talento, tutores y transmitir) y 4A (aceptar, autenticidad, activo, altruismo), que considera pilares de una vida equilibrada y feliz.
Pese a los avances médicos, alertó de que “la mortalidad cardiovascular está aumentando”. Criticó que, aunque la tecnología progresa, los hábitos empeoran: “Nos cuidamos menos, hay más obesidad, hay más diabetes, hay más hipertensión”. Por ello, propuso enfocar los esfuerzos en la educación y en mantener el vínculo humano entre médicos y pacientes, ante el auge de la inteligencia artificial. Como consejo final a los jóvenes, les animó a dejar de criticar, trabajar en equipo y descubrir quiénes son con la ayuda de mentores.