La psiquiatra María Eugenia Herrero ha destacado que el apego es clave para el desarrollo infantil y ha advertido que su ausencia en las primeras etapas de la vida puede derivar, en los casos más graves, en trastornos psiquiátricos severos, como el trastorno límite de la personalidad.
Además, ha explicado que ante la falta de un apego adecuado, las manifestaciones psicopatológicas aparecerán pronto, pudiéndose diagnosticar antes del año de edad a través de problemas de sueño y alimentación, irritabilidad importante, llanto frecuente e incoercible o, por el contrario, apatía y exceso de sueño.
«A medida que el niño crece, pueden aparecer desconfianza y miedo, dificultades en las relaciones interpersonales, así como inseguridad, baja autoestima y conductas agresivas de defensa», ha indicado la experta durante su participación en XXVII Ateneo de Bioética, una jornada de la Fundación de Ciencias de la Salud (FCS) dedicada a la biología y bioética del apego.
Asimismo, la evidencia científica ha demostrado también otras consecuencias a largo plazo: el maltrato y las alteraciones tempranas del apego incrementan el riesgo de trastornos ansioso-depresivos, el abuso de sustancias y otras patologías médicas -desde enfermedades cardiovasculares hasta diabetes tipo II-, reduciendo incluso la esperanza de vida.
Desde una perspectiva bioética, la especialista ha insistido en la obligación de los profesionales sanitarios de detectar precozmente estas situaciones: «La responsabilidad y la ética de máximos que nuestra profesión médica exige nos invita a estudiar y conocer este tipo de problemas para hacernos conscientes de su enorme repercusión en la salud general a lo largo de la vida del individuo». Por ello, ha manifestado que pediatras, médicos de familia, obstetras y neonatólogos deben prestar especial atención a la díada madre-bebé, especialmente en contextos como la depresión posparto.
En la jornada, expertos en neurociencia, psiquiatría, psicología y protección de menores han puesto el foco en cómo la ausencia de vínculos seguros está configurando una generación de adultos con mayor vulnerabilidad a las patologías mentales y a la exclusión social.
El profesor Diego Gracia, presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud, quien ha subrayado la importancia de abordar el apego no solo desde la evidencia científica, sino también desde la reflexión ética y social.
«El apego no es solo una categoría psicológica, sino una realidad biológica con profundas implicaciones éticas. Cuando falla, se resiente no solo la vida emocional del niño, sino también su salud integral y, en consecuencia, nuestra responsabilidad social», ha asegurado.