La nutricionista de Blua de Sanitas Cristina Morillo ha explicado por qué el hambre puede reaparecer poco después de una comida saludable. Según la especialista, la clave suele estar en la composición del plato, no en su volumen.
Una ensalada abundante o un bol de fruta pueden generar sensación de plenitud al terminar de comer. Sin embargo, el hambre puede reaparecer poco tiempo después, según explica la especialista.
Morillo distingue entre dos procesos que suelen confundirse. La saciación determina el momento en que se deja de comer, mientras que la saciedad condiciona cuánto tarda en volver el apetito.
En ese segundo proceso influyen la composición de la comida, su cantidad y también su textura. «El error aparece muchas veces cuando se identifica «saludable» con «ligero»», advierte Morillo.
La nutricionista aconseja detectar los platos que generan plenitud inmediata sin aportar suficiente sostén. Pone como ejemplo las ensaladas o las cremas de verduras, muy voluminosas pero pobres en nutrientes clave.
Si ese tipo de plato constituye la comida principal, recomienda añadir una fuente de proteína y de grasas saludables. Cita como opciones el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos o el pescado azul.
La proteína interviene directamente en las señales fisiológicas que regulan el apetito, señala la experta. Por eso, un menú basado casi solo en verduras o fruta resulta menos saciante que otro con huevo, pescado, legumbres o lácteos.
Morillo matiza que la fibra no garantiza automáticamente sensación de saciedad, ya que existen distintos tipos. Legumbres, avena o cereales integrales aportan una matriz alimentaria distinta a la de una ensalada.
La especialista también advierte sobre el riesgo de eliminar varios alimentos a la vez al intentar comer más ligero. Reducir simultáneamente aceite, pan, frutos secos o aguacate puede dejar una comida demasiado escasa.
Una buena señal, según Morillo, es notar saciedad y energía suficiente tiempo después de haber comido. Recomienda además ajustar la cantidad y composición del plato al tiempo que va a transcurrir hasta la siguiente comida.
Sentir hambre antes de lo previsto un día concreto entra dentro de la normalidad, según la nutricionista. La alerta debe activarse cuando ocurre de forma repetida tras el mismo desayuno o comida.
En esos casos, Morillo aconseja revisar el contenido de ese plato para identificar qué puede estar faltando. «Una alimentación saludable tiene que ser suficiente y compatible con la vida real de quien la sigue», concluye, y recomienda acudir a un especialista para ajustar la dieta si es necesario.