El psiquiatra Celso Arango ha advertido de que la mitad de los menores que sufre acoso escolar no lo cuenta a nadie. Ni a sus padres, ni a amigos, ni a profesores.
El experto pertenece a la Real Academia Nacional de Medicina de España. Durante una sesión científica, defendió que la escuela debe convertirse en un «escenario fundamental» para detectar riesgos de salud mental.
«Igual que actuar pronto en otras enfermedades mejora el pronóstico, en salud mental resulta fundamental intervenir antes de que los problemas se agraven», explicó Arango. Subrayó que la colaboración entre sanidad y educación resulta imprescindible.
Un estudio realizado en la Comunidad de Madrid analizó a 1.608 estudiantes con necesidades educativas especiales. Estos alumnos, con trastornos del neurodesarrollo, tenían casi seis veces más probabilidad de sufrir acoso escolar.
El riesgo se disparaba especialmente entre quienes presentaban dificultades de lenguaje o comunicación social. «Llegaba a ser casi nueve veces superior en determinados diagnósticos, como los trastornos del espectro del autismo», reveló el experto.
Arango destacó también los resultados del programa LINKlusive, aplicado en veinte centros educativos. Entre los alumnos de Primaria con necesidades específicas, la victimización se redujo un 45,6% en el grupo que recibió la intervención.
Según el estudio ESTUDES 2025, los adolescentes de 14 a 18 años pasan más de cinco horas diarias conectados a internet entre semana. El uso aumenta hasta casi siete horas los fines de semana.
Arango explicó que hacer scroll en redes como TikTok o Instagram altera el sistema de recompensa cerebral. «Las compañías tecnológicas utilizan todos los ingredientes que maximizan el tiempo de exposición», advirtió el psiquiatra.
Este mecanismo puede generar baja tolerancia al aburrimiento y pérdida de atención en los jóvenes. El experto también vinculó este consumo con ansiedad, comparación social constante y el conocido «FOMO».
El estudio recogió además cifras sobre el consumo de pornografía entre menores. Un 57,8% de los adolescentes declara haberla visto alguna vez, con notable diferencia entre chicos y chicas.
Arango señaló que este consumo se asocia con mayores tasas de alcohol, cannabis y tabaco. Aclaró, no obstante, que esta relación «no demuestra por sí misma causalidad» entre ambos fenómenos.
El psiquiatra insistió en que la salud mental infantil no puede abordarse solo en consulta. Pidió reforzar los equipos multidisciplinares y ampliar las herramientas de detección temprana en los centros escolares.