Donald Trump ha convertido la inmigración y la seguridad fronteriza en los ejes de su discurso electoral en Georgia. El presidente estadounidense ha advertido de que una victoria demócrata en las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre supondría, a su juicio, volver a una política de «fronteras abiertas» y permitir la entrada de miles de delincuentes en el país.
Durante un mitin celebrado este viernes en el estado del sureste estadounidense, Trump ha acusado a sus adversarios de haber facilitado durante la presidencia de Joe Biden la entrada de integrantes de bandas criminales y cárteles. En su intervención, ha recurrido a un lenguaje especialmente duro para describir a los inmigrantes vinculados a estas organizaciones y ha asegurado que los demócratas ayudarían a introducir en Estados Unidos a «criminales muy peligrosos» si recuperan el poder legislativo.
El mandatario ha defendido que las fronteras estadounidenses son ahora «las más seguras de la historia» y ha presentado las elecciones legislativas como una disyuntiva entre mantener su política migratoria o permitir que sus rivales la desmantelen.
Trump ha vuelto a utilizar el asesinato de Laken Riley como argumento contra la política migratoria de la anterior Administración. La joven, de 22 años y estudiante de enfermería en la Universidad de Georgia, fue asesinada en febrero de 2024.
«Fue atacada en el campus de la Universidad de Georgia, brutalmente agredida y asesinada por un inmigrante ilegal», ha afirmado el presidente, que ha relacionado el crimen con las políticas fronterizas de Biden y ha sostenido que la víctima pagó con su vida las consecuencias de esas decisiones.
El caso adquirió una gran relevancia política durante la campaña presidencial de 2024 y se convirtió en uno de los episodios utilizados por Trump para justificar el endurecimiento de los controles migratorios. El presidente también ha reivindicado la aplicación de la Ley de Enemigos Extranjeros y la designación de la banda venezolana Tren de Aragua como organización terrorista extranjera, medidas que ha presentado como parte de su estrategia contra las redes criminales.
En el mismo discurso, Trump ha acusado a los demócratas de querer ampliar el Tribunal Supremo para favorecer sus objetivos políticos y ha vinculado esa supuesta intención con la inmigración y el derecho a portar armas recogido en la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense.
La inmigración no ha sido el único asunto abordado durante el mitin. El presidente también ha defendido la evolución de la economía estadounidense desde el regreso de los republicanos al poder y ha asegurado que las inversiones empresariales y la creación de empleo respaldan su gestión.
Como ejemplos, ha citado los planes de inversión de varias compañías. Según sus declaraciones, la farmacéutica UCB destinará 2.000 millones de dólares a construir su primera fábrica farmacéutica en Estados Unidos, mientras que la italiana Pirelli invertirá 1.200 millones para ampliar sus instalaciones y crear 1.000 puestos de trabajo. También ha mencionado una inversión de Hyundai de 560 millones de dólares para ampliar sus fábricas en West Point.
Trump se encuentra inmerso en una gira de campaña para las elecciones de medio mandato, conocidas como midterms, que renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y parte del Senado. La cita electoral será decisiva para el control del Congreso y para la capacidad del presidente de sacar adelante su agenda durante la segunda mitad de su mandato.