La investigación de un crimen que conmocionó a la provincia de Almogía ha dado un paso clave con la detención de tres personas presuntamente implicadas en el asesinato de un joven de 31 años. El cuerpo de la víctima fue hallado meses después de su desaparición en el pantano de Casasola, dentro de un saco y en avanzado estado de descomposición.
Según ha informado la Policía Nacional tras levantarse el secreto judicial, los detenidos —dos hombres y una mujer— han ingresado en prisión provisional. Los investigadores sostienen que el crimen estaría relacionado con un ajuste de cuentas en el entorno del narcotráfico internacional, lo que añade gravedad y complejidad al caso.
La investigación comenzó tras la denuncia de la pareja del fallecido, que alertó de su desaparición en circunstancias extrañas. El hombre, de origen albanés y residente en la Costa del Sol, fue visto por última vez tras recibir una llamada de supuestos conocidos que le citaron para un encuentro.
Aquel día, tras compartir una comida con su pareja en Marbella, el joven acudió al punto acordado sin imaginar que se trataba de una trampa. Según las pesquisas policiales, allí subió a un vehículo con otras personas y se dirigieron hacia una zona aislada cercana al pantano.
Ese fue el último rastro de la víctima. A partir de ese momento, la Policía comenzó a reconstruir sus movimientos, confirmando que se trataba de una desaparición no voluntaria. La investigación fue avanzando lentamente, apoyada en el análisis de llamadas, desplazamientos y testimonios.
El caso dio un giro en octubre, cuando un ciudadano encontró un saco sospechoso en el pantano de Casasola. En su interior se hallaba el cuerpo sin vida de una persona, atado y con signos de haber sido ocultado intencionadamente mediante bloques de cemento.
El cadáver, en estado de saponificación, presentaba tatuajes que facilitaron su identificación junto con pruebas de ADN. La autopsia confirmó que la muerte había sido violenta.
A partir de ahí, los investigadores lograron seguir el rastro del vehículo utilizado en el crimen, alquilado en Barcelona por una mujer que posteriormente fue detenida como cooperadora necesaria. Junto a ella, fueron arrestados dos hombres, compatriotas de la víctima, considerados los presuntos autores materiales.
Las detenciones se produjeron en la provincia de Barcelona, donde también se llevaron a cabo registros en viviendas que permitieron incautar documentación, teléfonos móviles y otros elementos relevantes para la investigación.