Alguna vez quizá lo haya contado porque sigue teniendo su gracia prolongada. Mi madre, a los noventa años, sostenía con razón: “por muchos años que me queden, no me pueden quedar muchos”… y todos sonreíamos por la ocurrencia filosófica. Porque, en verdad,…
Nadie sabe dónde viven los vientos, dónde descansan después de su jadeo. Yo conozco a personas que han merodeado por cuevas y montañas temiendo que en ellas se escondieran y los pájaros tuviesen que emigrar por el ruido o por el frío…