La jornada 36 de LaLiga dejó una noche cargada de emociones, nervios y cuentas por hacer en la parte baja de la clasificación. Sevilla y Espanyol consiguieron victorias de enorme valor en el momento más delicado de la temporada y dieron un paso casi definitivo hacia la permanencia. Mientras tanto, el Mallorca salió muy tocado de su visita al Coliseum y vuelve a mirar con preocupación hacia los puestos de descenso.
A estas alturas del campeonato, cada punto pesa muchísimo. La presión es enorme y cualquier error puede cambiar el destino de un equipo. Por eso, los triunfos del Sevilla y del Espanyol no solo significan tres puntos, sino también una inyección de confianza, alivio y esperanza para dos aficiones que llevaban semanas sufriendo.
El conjunto andaluz protagonizó una de las remontadas más sorprendentes de la jornada. El Villarreal comenzó dominando con claridad y logró colocarse con un 2-0 en apenas veinte minutos gracias a las acciones ofensivas lideradas por Gerard Moreno y Georges Mikautadze. El Sevilla parecía contra las cuerdas y el ambiente apuntaba a una noche muy complicada para los de Luis García Plaza.
Sin embargo, el equipo sevillista reaccionó con carácter. Cuando más difícil parecía la situación, aparecieron los jóvenes de la cantera para devolver la vida al equipo. Oso y Kike Salas igualaron el encuentro antes del descanso y cambiaron completamente el ánimo del partido.
En la segunda mitad, el Sevilla mostró una versión mucho más competitiva y valiente. Akor Adams firmó un auténtico golazo para culminar la remontada y silenciar La Cerámica. Los nervios se trasladaron entonces al Villarreal, mientras el conjunto hispalense defendía con oficio una victoria que puede valer media permanencia.
Con este triunfo, el Sevilla alcanza los 43 puntos y logra abrir una distancia importante respecto a la zona roja. Después de meses de irregularidad y dudas, el equipo encuentra aire en el tramo decisivo de la temporada.
También fue una noche especial para el Espanyol. El conjunto catalán rompió una racha terrible de casi cinco meses sin ganar y lo hizo ante un rival tan exigente como el Athletic Club. El RCDE Stadium vivió una auténtica fiesta gracias a un equipo que nunca dejó de creer.
El encuentro fue muy igualado y ambos conjuntos tuvieron oportunidades claras. Marko Dmitrovic se convirtió en uno de los protagonistas con varias intervenciones decisivas, mientras que el Athletic también se encontró con la madera y con la falta de puntería.
Los cambios terminaron marcando la diferencia. Pere Milla abrió el marcador y Kike García sentenció en el descuento desatando la locura en Cornellà. El Espanyol suma 42 puntos y toma un respiro fundamental en la pelea por seguir en Primera División.
La situación contraria la vive el Mallorca. El equipo balear cayó con claridad frente al Getafe y queda peligrosamente cerca del descenso. La ausencia de Antonio Raíllo se notó muchísimo en defensa y el conjunto de Martín Demichelis mostró demasiadas dudas. Ahora, el Mallorca queda pendiente de otros resultados y afronta las dos últimas jornadas con mucha presión y pocas certezas.