El Partido Popular y Vox han cerrado un acuerdo electoral con el que esperan reforzar su presencia en el Senado tras las elecciones generales del 29 de noviembre. Según fuentes próximas a la negociación, ambas formaciones calculan que podrían alcanzar entre 125 y 140 escaños de los 209 que estarán en juego.
El pacto busca aprovechar mejor los votos del bloque conservador frente a la alianza impulsada por el PSOE, Frente Amplio y otras fuerzas de izquierda.
Como parte del acuerdo, Vox renunciará a presentar candidatos propios en seis provincias, entre ellas Valencia, Cádiz y Baleares. A cambio, el PP incorporará a sus listas representantes independientes propuestos por la formación de Santiago Abascal.
En otras catorce provincias, Vox limitará su candidatura a un único aspirante para evitar una mayor división del voto. Por su parte, los populares no concurrirán en Guipúzcoa, Gerona y Tarragona.
Las estimaciones internas apuntan a que esta estrategia podría proporcionar entre once y doce senadores adicionales en los territorios donde Vox se retira.
Además, el partido de Abascal confía en conseguir hasta diez representantes electos. Ambas formaciones consideran que la coordinación electoral puede resultar decisiva para ampliar su representación en la Cámara Alta.