El precio del petróleo Brent y West Texas Intermediate (WTI) superó este lunes por primera vez desde 2022 la barrera de los 100 dólares por barril, en la mayor subida intradía de la serie histórica. La escalada se produce ante el temor por la interrupción de suministros tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta persa bloqueando parcialmente el estrecho de Ormuz.
El Brent llegó a cotizar intradía a 119,40 $ antes de moderarse a 107 $, con un aumento de casi el 15% respecto al cierre del viernes. Por su parte, el WTI alcanzó los 119 $ y luego se estabilizó en torno a 102 $, un repunte del 13%. Comparado con el 27 de febrero, antes de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, el Brent se ha encarecido hasta un 64% y el WTI un 78%.
El mercado de gas también reaccionó: el precio del gas en futuros holandeses se disparó casi un 20% hasta 65,70 €/MWh antes de moderar el avance al 14%.
La refinería de Bapco Energies en Bahréin declaró fuerza mayor tras sufrir un ataque que paralizó operaciones, al igual que QatarEnergy, que detuvo la producción de gas natural licuado para algunos compradores. La fuerza mayor, una cláusula legal, exime de responsabilidad ante circunstancias imprevistas que impiden cumplir contratos.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, y es la ruta principal para alrededor del 20% del petróleo mundial y una quinta parte del comercio de gas natural licuado. La interrupción prolongada de esta vía tendría un impacto inmediato en la economía global, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
En 2024, el flujo de petróleo por Ormuz promedió 20 millones de barriles diarios y representó más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de crudo. También transitó aproximadamente una quinta parte del gas natural licuado global, principalmente desde Qatar.
En respuesta a la escalada, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de EE. UU. presentó un plan de 20.000 millones de dólares para garantizar los cargamentos de petróleo, gas y productos derivados transportados vía marítima en Oriente Próximo. La iniciativa cubrirá tanto el casco de los buques como la carga y se coordinará con el Mando Central de EE. UU.
«Nuestro plan permitirá que petróleo, gas y combustibles vuelvan a fluir a través de Ormuz hacia el resto del mundo con la máxima seguridad», aseguró Ben Black, consejero delegado de DFC.
La situación mantiene al mercado energético global en alerta, mientras los operadores analizan cómo los conflictos y bloqueos estratégicos afectarán la oferta y la demanda de los próximos meses.