El Abierto de Australia arrancó este lunes con sensaciones contrapuestas para el tenis femenino español. Mientras Paula Badosa firmó un estreno sólido y convincente que la impulsa a la segunda ronda, Jessica Bouzas se despidió del torneo tras un partido irregular en el que no logró sostener su buen inicio. Dos caminos distintos en una jornada marcada por la exigencia del primer Grand Slam del año.
Paula Badosa mostró desde el primer intercambio que llegaba a Melbourne con las ideas claras. La catalana dominó su duelo ante la kazaja Zarina Diyas con autoridad, resolviendo el partido en dos sets y poco más de una hora de juego. Desde el inicio, su tenis fue agresivo y ordenado, combinando potencia desde el fondo de la pista con un servicio fiable que le permitió marcar el ritmo.
En el primer set, Badosa logró romper el saque de su rival en los compases iniciales, una ventaja que supo administrar con madurez. Sin apenas conceder opciones, cerró la manga con solvencia y sin mostrar fisuras. El segundo parcial presentó algo más de resistencia por parte de Diyas, que consiguió igualar el marcador en un tramo del set. Sin embargo, la reacción de la española fue inmediata.
Lejos de perder la calma, Badosa elevó de nuevo la intensidad, recuperó el control con un break clave y cerró el partido con determinación. Más allá del resultado, la imagen transmitida fue de confianza y continuidad, un aspecto fundamental en un torneo largo y exigente. En la siguiente ronda se medirá a la rusa Oksana Selekhmeteva, en un duelo que pondrá a prueba su regularidad, según Europa Press.
La cara opuesta de la jornada fue para Jessica Bouzas, que no pudo superar su estreno ante la australiana Storm Hunter. El partido comenzó con señales positivas para la gallega, que arrancó con fuerza y llegó a colocarse con una ventaja clara. Sin embargo, esa inercia inicial no tuvo continuidad.
El encuentro estuvo marcado por los errores no forzados, especialmente en los momentos clave. Bouzas perdió consistencia con su servicio y permitió que su rival recuperara terreno con rapidez. Dos roturas consecutivas inclinaron el primer set del lado de la australiana, que supo aprovechar el apoyo del público local.
En la segunda manga se repitió el patrón. La española volvió a adelantarse, pero no logró consolidar su ventaja. La falta de regularidad y una racha de juegos perdidos de forma consecutiva acabaron sellando su eliminación. A pesar del resultado, Bouzas suma experiencia en un escenario de máxima exigencia, algo clave para su crecimiento deportivo.
El Abierto de Australia deja así un primer balance desigual para las españolas, con Badosa avanzando con paso firme y Bouzas despidiéndose pronto. El torneo no ha hecho más que empezar, y las próximas jornadas marcarán hasta dónde puede llegar el tenis español en Melbourne.