Los almacenes de Patrimonio Nacional han vuelto a demostrar que aún guardan auténticos tesoros por descubrir. Una investigación llevada a cabo por el conservador Mario Mateos ha permitido identificar una pareja de candelabros inéditos y el fragmento de un tercero creados por el prestigioso orfebre italiano Luigi Valadier, considerado por muchos especialistas como el «Velázquez de la orfebrería» por la calidad y el refinamiento de sus obras.
Las piezas ya pueden contemplarse en la Galería de las Colecciones Reales, donde se han incorporado al conocido dessert adquirido por el futuro Carlos IV en una subasta celebrada en París en 1786. Este hallazgo no solo amplía uno de los conjuntos más valiosos del artista romano conservados en España, sino que también ayuda a comprender mejor cómo era originalmente esta espectacular composición decorativa del siglo XVIII.
El descubrimiento ha sido posible gracias a un minucioso trabajo de documentación y análisis. Según explica Mario Mateos, las piezas permanecían almacenadas junto a muchas otras obras pendientes de estudio. La clave estuvo en relacionar antiguas referencias documentales con objetos que el investigador había visto años atrás, un proceso que culminó tras confirmar su procedencia y someterlas a una restauración.
Los candelabros destacan por su elaborada decoración. Sobre una base de pórfido se alzan figuras de inspiración egipcia realizadas en bronce dorado, de cuyos tocados nacen los brazos curvos destinados a sostener las velas. Durante la restauración se eliminó suciedad acumulada, antiguos repintes y el sistema eléctrico instalado en el siglo XX para devolver las piezas a un aspecto más cercano al original.
Desde Patrimonio Nacional subrayan que este descubrimiento demuestra el enorme potencial que todavía esconden las Colecciones Reales. Además, destacan la colaboración entre investigadores, restauradores y otros departamentos para hacer posible la recuperación y exhibición de estas obras.
La incorporación de los candelabros enriquece el conjunto de Valadier expuesto en la Galería y ofrece al público una oportunidad excepcional para contemplar piezas de gran calidad artística, cuyo estilo inspirado en el antiguo Egipto aporta un marcado contraste con otras creaciones del orfebre romano y ayuda a imaginar el espectacular efecto que este conjunto debió causar en las mesas de la realeza del siglo XVIII.