Aquellos jóvenes de mi generación temblábamos a la hora de ir al confesonario. Yo tenía una novia que cada semana me insistía en el sacramento del perdón. Entonces los novios no pasábamos de un atrevimiento: un beso apenas descuidado, una mano frenada…
Los teléfonos de marcas reconocidas y alto valor en el mercado los compro con la posible intención de destinarlos al mercado negro o venderlos en línea…