México trabaja igual que hace 100 años, pero produce cada vez menos

11 de diciembre de 2025
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México I EP

La estructura laboral cambió en algunos aspectos, pero el corazón del sistema, el tiempo, permaneció inmóvil

Durante un siglo, México ha vivido bajo casi las mismas reglas de tiempo laboral. La jornada de ocho horas diarias y 48 semanales, establecida en 1931, fue en su momento una conquista enorme: significó poner un límite claro a la explotación y ofrecer un piso básico de protección. Aquella Ley Federal del Trabajo marcó una frontera entre el pasado y un futuro más humano. Sin embargo, mientras el mundo transformaba sus modelos productivos, México parecía mantener el reloj detenido. La estructura laboral cambió en algunos aspectos, pero el corazón del sistema, el tiempo, permaneció inmóvil.

En 1970 llegó una actualización legal importante. Se reforzaron derechos, aumentó la claridad en las relaciones entre empresas y sindicatos y se ampliaron prestaciones como vacaciones y reparto de utilidades. Fue un avance, sí, pero sin tocar lo esencial: la duración de la jornada. El país ajustó su marco laboral, pero no su visión del trabajo. Y esa omisión, con el paso del tiempo, se volvió una carga. Porque mientras otros modelos apostaban por la productividad, la innovación y la flexibilización inteligente, México continuaba midiendo el rendimiento por horas y no por resultados, según el EXCELSIOR.

Un país que trabaja más, pero obtiene menos

A finales de los años ochenta, el país enfrentó una de sus crisis más profundas. La inflación, las devaluaciones y la caída del salario real transformaron el sentido mismo del trabajo. La conversación dejó de girar en torno al bienestar para enfocarse en la supervivencia. Millones de personas comenzaron a trabajar más horas simplemente para compensar la pérdida de poder adquisitivo.

Ese cambio cultural fue tan fuerte que terminó moldeando una idea equivocada pero persistente: mientras más tiempo trabajes, más puedes recuperar lo perdido. Sin embargo, la productividad no crece por acumulación de horas, sino por innovación, capacitación, organización y tecnología. Y ahí es donde México se ha quedado atrás. Hoy es uno de los países que más horas trabaja y, paradójicamente, uno de los que menos valor genera por hora trabajada.

El debate de 2025: volver a mirar el tiempo

Casi cien años después, la discusión sobre reducir la jornada laboral a 40 horas vuelve a poner el tema en el centro. No se trata solo de descansar más, sino de repensar cómo producimos, qué tipo de bienestar queremos y qué modelo de país buscamos. La clave no está en trabajar más, sino en trabajar mejor. México tiene la oportunidad histórica de romper con un siglo de inercia y conectar su fuerza laboral con un futuro más digno, más eficiente y más humano.

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