Maribel Verdú da un giro a su trayectoria profesional al protagonizar Bajo tus pies, un largometraje de terror dirigido por Cristian Bernard que se aleja de sus roles habituales en drama y comedia. La trama sigue a una madre que se traslada con sus hijos a un nuevo hogar, donde se enfrenta a una comunidad de vecinos marcada por un silencio cómplice ante sucesos extraños. Verdú conecta este «silencio compartido» con la vida real, subrayando la importancia de no ignorar las verdades incómodas del entorno.
La actriz ha sido contundente al defender su necesidad de mantenerse conectada con el sufrimiento ajeno para crecer como ser humano. «Necesito conocer la realidad por muy dolorosa que sea, por mucho que duela», explicó Verdú, rechazando la idea de aislarse en una burbuja de comodidad. Para ella, enfrentarse a las durezas del mundo es fundamental, afirmando con firmeza: «Me niego a vivir en un globito y decir ‘ay, no, es que esto no quiero leerlo porque es durísimo'».
Más allá del susto convencional, la película integra una fuerte crítica social centrada en la problemática habitacional contemporánea. El director Cristian Bernard decidió incluir un «subtexto político» relacionado con la crisis de la vivienda en Europa para evitar que la obra se sintiera genérica. Según el cineasta, era crucial que la historia reflejara la realidad específica que se vive actualmente en el continente, dándole una capa de profundidad que trasciende al género de género.
En esta ocasión, la veterana actriz encarna a una mujer vulnerable que rompe con el estereotipo de la madre todopoderosa. Debido a la falta de descanso y al acoso que sufre en la casa, el personaje de Verdú llega a un punto de quiebre donde los roles familiares se invierten. «Cuando uno no duerme y te roban el sueño, literalmente te vuelves loca… y ellos (los hijos) son los que me protegen, me cuidan y ejercen de madre conmigo», relató sobre esta experiencia inédita en su carrera.
Acompañando a Verdú, la joven Sofía Otero se estrena en el cine de terror a los 13 años, aportando una mirada fresca a este relato que mezcla el miedo con el vínculo maternal. La producción destaca por su capacidad de utilizar el terror como herramienta para explorar la empatía y la solidaridad humana en situaciones límite. El resultado es una obra que, en palabras de sus creadores, busca humanizar al espectador mientras lo enfrenta a sus miedos más profundos.