No respetar los tiempos de recuperación en esguinces puede cronificar la lesión del tobillo

4 de mayo de 2026
1 minuto de lectura
El traumatólogo Juan Zaldúa advierte de que retomar el deporte de forma prematura provoca inestabilidad crónica y acelera el desgaste del cartílago

El principal error tras sufrir un esguince es no respetar los plazos de curación necesarios para los ligamentos. Según el doctor Juan Zaldúa, especialista de Policlínica Gipuzkoa, una «vuelta prematura» a la actividad física favorece las lesiones de repetición, lo que deriva en una inestabilidad crónica del tobillo. A largo plazo, este descuido puede acelerar el desgaste articular y desembocar en una artrosis prematura, comprometiendo seriamente la movilidad del paciente.

Con el auge de los deportes al aire libre en primavera, como el trail running o el senderismo, la incidencia de torceduras aumenta considerablemente. Zaldúa explica que los terrenos irregulares y los cambios bruscos de dirección elevan el riesgo de sufrir distensiones o roturas. El experto alerta sobre la tendencia a «normalizar el esguince», advirtiendo que restarle importancia impide realizar diagnósticos precisos que descarten daños asociados en tendones o cartílagos.

El traumatólogo insiste en que se debe acudir a consulta si el dolor, la inflamación o la inestabilidad persisten más de dos semanas. En estos casos, es fundamental realizar pruebas de imagen como resonancias para detectar lesiones que empeoran el pronóstico. El tratamiento inicial combina reposo y frío, pero la fisioterapia se revela como un «papel clave» para planificar una reincorporación progresiva que, en los casos más leves, suele oscilar entre las cuatro y ocho semanas.

En situaciones de rotura completa o complicaciones graves, la recuperación puede extenderse varios meses e incluso requerir cirugía. No obstante, el especialista puntualiza que estas intervenciones suelen ser mínimamente invasivas y ambulatorias. La clave para evitar pasar por el quirófano reside en un diagnóstico temprano y un plan de rehabilitación que priorice la estabilidad mecánica de la articulación sobre las ganas de volver a competir.

Para prevenir futuros episodios, el doctor subraya la importancia de fortalecer la musculatura del pie y mejorar la propiocepción. Ejercicios que activen la musculatura intrínseca, como caminar descalzo (barefoot), son recomendables para proteger el tobillo. En última instancia, Zaldúa concluye que «un pie fuerte protege al tobillo» y que la prevención real no depende exclusivamente del calzado, sino de un trabajo muscular personal y constante.

No olvides...

Cerca del 40% de las enfermeras contempla abandonar su profesión en los próximos años

La posible salida masiva de enfermeras no solo afectaría a los profesionales, sino también a millones de pacientes…

La OMS alerta del elevado peligro de ébola en República Democrática del Congo y Uganda, aunque mantiene bajo el nivel de amenaza mundial

Las autoridades internacionales insisten en que la rapidez en la detección de casos será fundamental para evitar que la situación…

La soledad influye directamente en una peor percepción del estado de salud, según una investigación

El entorno social, las emociones y el sentimiento de conexión con otras personas también juegan un papel esencial en la…

El Consejo General de Enfermería advierte de los riesgos para la salud de los sprays nasales bronceadores

La presión estética y el deseo de conseguir ciertos estándares de belleza pueden llevar a muchas personas a asumir riesgos…