Las grabaciones, correspondientes a las comunicaciones mantenidas con el puesto de mando, muestran que el conductor del Iryo alertó inicialmente de una incidencia técnica en la vía, sin ser consciente en ese momento del alcance real de lo sucedido. En esa primera llamada, el maquinista informó de un «enganchón» que había obligado a detener el tren y solicitó instrucciones para revisar la situación, siguiendo el protocolo habitual.
Minutos después, tras bajar de la cabina y comprobar el estado del convoy, el tono de la comunicación cambió. El maquinista avisó de que el tren había descarrilado y que parte del convoy estaba ocupando la vía contigua. «Es urgente parar la circulación», trasladó al centro de control de forma urgente para evitar más riesgos.
En esa misma llamada, el conductor también alertó de la existencia de fuego en uno de los vagones y de pasajeros heridos, solicitando la intervención inmediata de los servicios de emergencia. «Necesitamos asistencia cuanto antes». Las grabaciones reflejan una comunicación constante con el centro de control, centrada en frenar el tráfico ferroviario y activar los recursos necesarios para atender a los viajeros.
Los audios ponen de relieve que, en esos primeros momentos, ni el maquinista del Iryo ni los operadores del centro de mando tenían constancia de la colisión con otro tren, lo que explica la secuencia de avisos y la evolución de las llamadas conforme se iba conociendo la gravedad de lo ocurrido.
Este material sonoro se ha incorporado a la investigación abierta para esclarecer las causas del accidente. Aunque no determina por sí mismo el origen del siniestro, sí ayuda a reconstruir con mayor precisión la cronología de los hechos y la respuesta inmediata tras la tragedia que conmocionó a Adamuz y al país.