Lavar los huevos antes de guardarlos elimina su capa protectora y facilita su contaminación

15 de marzo de 2026
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Una experta afirma que lo mejor es guardarlos siempre en el frigorífico, por lo que conservarlos a temperatura ambiente es otro de los errores frecuentes

La profesora de Nutrición de la Universidad Europea de Madrid Luisa Solano ha advertido de que lavar los huevos antes de guardarlos es una práctica común pero perjudicial, pues elimina la cutícula, una capa protectora que sella los poros de la cáscara e impide la entrada de microorganismos, por lo que el huevo queda expuesto a la contaminación.

Solano ha destacado el valor nutricional del huevo, «fuente de proteínas de alto valor biológico que aporta todos los aminoácidos esenciales». De hecho, su calidad proteica lo ha convertido históricamente en «patrón de referencia» para evaluar la de otros alimentos. Más allá de la proteína, el huevo es considerado un alimento de altísima calidad por su aporte en vitaminas y carotenoides, entre otros nutrientes esenciales para la salud.

En este contexto, la experta ha puesto el foco en los errores que pueden comprometer su seguridad alimentaria. Además de explicar que deben limpiarse en seco o lavarse justo antes de su uso, Solano ha apuntado que lo mejor es guardarlos siempre en el frigorífico, por lo que conservarlos a temperatura ambiente es otro de los errores frecuentes.

Más consejos

También ha indicado que romper el huevo directamente sobre otros alimentos «puede favorecer la contaminación cruzada», por lo que es aconsejable cascarlo en un recipiente aparte antes de añadirlo a otras preparaciones. Asimismo, se debe mantener una estricta higiene de manos y utensilios, y es preferible preservar los huevos en su envase original, ya que «facilita la absorción de olores» y permite conservar la información de trazabilidad y fecha de consumo.

Aunque la fecha de consumo preferente es una guía, Solano ha señalado que es importante guiarse por los sentidos. «Un olor desagradable, una clara excesivamente líquida o una yema que se rompe con demasiada facilidad son señales inequívocas de que el huevo ya no es apto para el consumo y debe desecharse», ha detallado.

En opinión de Solano, integrar estas sencillas prácticas en la rutina de cocina no solo previene riesgos innecesarios para la salud, sino que también asegura que se aprovechen al máximo las propiedades de uno de los alimentos más completos.

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