El reciente accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) ha llevado a mirar con más atención al pasado. En concreto, a una incidencia registrada en junio de 2025 en este mismo entorno, cuando las altas temperaturas y las vibraciones provocadas por el paso de los trenes obligaron a intervenir en la infraestructura ferroviaria. Aunque entonces el episodio se resolvió sin consecuencias graves, hoy adquiere un nuevo significado en el contexto actual.
Según consta en una respuesta oficial del Gobierno al Senado, el tramo comprendido entre Adamuz y Villanueva de Córdoba sufrió el pasado mes de junio una incidencia que afectó a la circulación de trenes de alta velocidad, provocando retrasos y alteraciones del servicio. El origen estuvo relacionado con la combinación de temperaturas elevadas y las vibraciones constantes del tráfico ferroviario.
En concreto, una de las nuevas chapas instaladas en los aparatos de dilatación del viaducto de El Valle entró en contacto con el raíl. Este tipo de elementos están diseñados para absorber los cambios de longitud de la vía provocados por el calor, pero en este caso el sistema reaccionó ante una situación anómala. Como medida de seguridad preventiva, la señalización detectó el problema y ocupó automáticamente el circuito afectado, interrumpiendo su funcionamiento normal.
La actuación fue inmediata. El personal especializado de la brigada de desvíos intervino durante el horario de mantenimiento y resolvió la incidencia de forma definitiva. En aquel momento, el episodio se consideró controlado y el servicio se recuperó en un plazo reducido, según Europa Press.
Además de este primer incidente, los técnicos detectaron un fallo en una tarjeta de relés, un componente clave del sistema de señalización. La pieza fue sustituida por una nueva y la operatividad quedó restablecida con normalidad. Ambas actuaciones se realizaron dentro del marco del mantenimiento programado, según explicó el Ejecutivo, y permitieron minimizar el impacto sobre los viajeros.
Desde el Gobierno se subrayó que la red ferroviaria del ámbito sur, incluida la estación de Villanueva de Córdoba, cuenta con contratos específicos de mantenimiento que abarcan vía, electrificación, señalización, comunicaciones y control de vegetación. Durante 2024 y 2025 se llevaron a cabo inspecciones periódicas, tareas preventivas y correctivas, así como trabajos de desbroce y riego herbicida para garantizar la seguridad.
Sin embargo, tras la tragedia reciente, este antecedente genera inquietud. Aunque la incidencia de junio se resolvió conforme a los protocolos y sin riesgo para los pasajeros, demuestra que la infraestructura ya había mostrado señales de estrés en condiciones extremas.
Hoy, con las investigaciones en marcha, ese episodio previo se convierte en una pieza más del puzle. Un recordatorio de que la seguridad ferroviaria no depende de un solo factor, sino de una vigilancia constante, especialmente en un contexto de temperaturas cada vez más extremas y tráfico intenso. Entender lo ocurrido entonces puede ser clave para evitar que vuelva a repetirse una tragedia.