Las próximas elecciones generales en Israel se plantean como un referéndum sobre los últimos cuatro años de mandato del primer ministro Benjamin Netanyahu y su respuesta a los atentados de Hamás de octubre de 2023. La contienda electoral se prevé sumamente ajustada entre el bloque del actual Gobierno, apoyado por la extrema derecha y partidos ultranacionalistas, y la oposición anti-Netanyahu, liderada por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot al frente del partido Yashar.
Para lograr formar Gobierno en un Parlamento (Knesset) de 120 escaños, cualquier coalición necesita alcanzar la cifra clave de 61 diputados mediante un sistema electoral de circunscripción única proporcional. Los sondeos auguran un panorama sin mayorías claras, por lo que el éxito de cada bloque dependerá en gran medida de las alianzas posteriores a la votación y de la capacidad de sumar apoyos suficientes para la investidura.
El sistema político israelí exige superar la barrera mínima del 3,25% de los votos válidos para obtener representación parlamentaria. Este umbral busca reducir la fragmentación histórica de la cámara, provocando que las papeletas de las formaciones que no alcancen dicho porcentaje queden descartadas de la distribución de escaños. Ante el estrecho margen previsto entre los dos grandes bloques, se han intensificado los llamamientos al voto útil —especialmente por parte de Netanyahu— para evitar perder apoyos hacia partidos minoritarios.
La participación se perfila como un factor determinante para el resultado, manteniéndose históricamente por encima del 60% e incluso alcanzando el 70,6% en 2022. En esta ocasión, la movilización será vital para ambos lados: mientras la oposición registra una alta intención de voto y los sectores ultraortodoxos garantizan su apoyo habitual, la clave podría residir en la respuesta del electorado árabe-israelí, cuya participación suele ser menor pero determinante.
Tras el cierre de las urnas el 27 de octubre y la contabilización de los votos generales y especiales (militares, diplomáticos y personal médico), los resultados se darán a conocer progresivamente entre la madrugada y el mediodía del 28 de octubre. Posteriormente, el presidente Isaac Herzog abrirá una ronda de consultas de hasta 7 días para encomendar la formación de Gobierno al líder con mayores opciones de superar la investidura por mayoría simple en la Knesset, quien dispondrá de un plazo de 28 días (ampliable en 14 días más) para cerrar una coalición. Enlace Judío
Las encuestas sugieren que es poco probable que alguno de los bloques logre los 61 escaños de forma directa. Ante esta paridad, las alternativas pasan porque la oposición logre el respaldo de formaciones árabe-israelíes, que uno de los líderes rompa las filas contrarias para sumar apoyos o, en el escenario más preocupante, que se produzca un punto muerto institucional. Si expiran los plazos sin acuerdo, Israel se vería obligado a repetir elecciones en 90 días con Netanyahu ejerciendo como primer ministro en funciones.