La Unión Europea ha alcanzado un acuerdo para reformar su legislación contra el abuso y la explotación sexual infantil. La nueva normativa busca adaptar las leyes al entorno digital actual, al tiempo que garantiza un apoyo especializado y un trato digno para las víctimas, que serán reconocidas oficialmente como «supervivientes».
La reforma destaca por una significativa ampliación de los plazos de prescripción, permitiendo que las víctimas tengan más tiempo para denunciar. En los casos más graves, como la violación, el delito no prescribirá hasta 32 años después de que la víctima alcance la mayoría de edad, reflejando la complejidad psicológica de estos procesos de denuncia.
El nuevo marco legal también intensifica el rigor penal frente a nuevas amenazas tecnológicas. Se castigará la creación y difusión de manuales de abuso, así como el uso de sistemas de inteligencia artificial diseñados para generar material de abuso sexual infantil, garantizando penas de prisión para quienes adquieran o utilicen estas herramientas.
Además, la ley combate nuevas formas de delincuencia, como la captación de menores con fines sexuales —tanto en el mundo físico como digital— y la organización de viajes destinados a la explotación. Estas conductas contarán con penas específicas, fortaleciendo el brazo sancionador de la justicia europea contra los agresores.
El acuerdo pone el foco en la protección integral de las víctimas, exigiendo a los Estados miembros que habiliten entornos adaptados para su atención y brinden apoyo especializado. Asimismo, se refuerza el derecho de los supervivientes a reclamar indemnizaciones directas a sus agresores como parte esencial de su reparación.