El Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha reforzado en los últimos años su modelo de neurorrehabilitación mediante la incorporación de tecnología robótica avanzada en la práctica clínica diaria. Este enfoque ha transformado significativamente la manera de tratar a pacientes con patologías neurológicas, apostando por terapias más precisas y adaptadas.
“Supone un cambio real en la forma de abordar la rehabilitación neurológica”, afirma Raquel Cutillas, quien destaca que este modelo se centra en las necesidades individuales del paciente. La estrategia se basa en la intensidad, repetición y precisión, factores clave para estimular la neuroplasticidad del sistema nervioso.
Entre las innovaciones más destacadas se encuentra el uso de exoesqueletos de marcha, que permiten a los pacientes ponerse de pie y caminar desde fases tempranas. “Facilita la marcha y permite repetirla de forma controlada y segura”, explica la especialista, subrayando su impacto en la recuperación funcional.
El tratamiento se completa con dispositivos robóticos para miembro superior, plataformas de equilibrio y entornos de realidad virtual. “El paciente repite movimientos al mismo tiempo que los integra en tareas con un sentido”, señala Cutillas, lo que mejora la motivación y la adherencia al proceso terapéutico.
Este modelo parte siempre de una evaluación individualizada para diseñar planes adaptados a cada paciente. “La tecnología acompaña, pero el esfuerzo sigue siendo del paciente”, recalca, destacando el papel activo del enfermo y el trabajo coordinado de un equipo multidisciplinar que ajusta los objetivos en cada fase.
Además de mejorar la marcha, el equilibrio o la fuerza, este enfoque tiene un fuerte impacto emocional. “Poder ponerse de pie y dar pasos tiene un efecto muy potente”, asegura la experta. De cara al futuro, el hospital prevé una mayor integración de estas herramientas: “La rehabilitación robótica estará cada vez más integrada”, concluye, apuntando hacia tratamientos más personalizados y accesibles.