Un estudio demuestra que la reducción de jornada beneficia la salud, pero puede incrementar las diferencias de género

7 de marzo de 2026
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«Hacer una sociedad efectivamente más saludable tanto para hombres como para mujeres no es solo una cuestión de horario laboral», afirma la investigadora Mercè Soler

Un nuevo estudio revela que trabajar menos horas con el mismo sueldo tiene un impacto positivo en la salud de las personas, aunque advierte de que esta medida puede aumentar las diferencias de género, ya que las mujeres suelen dedicar más tiempo al cuidado y a las tareas domésticas, mientras que los hombres tienden a aprovechar ese tiempo adicional para actividades personales.

«Si solo reducimos la jornada, sin que haya una modificación más estructural de cómo tenemos organizada la vida y la sociedad, esta reducción horaria impactará de manera diferencial entre hombres y mujeres», ha explicado Mireia Utzet, investigadora del grupo CISAL coprimera autora del estudio.

El equipo de investigadores ha analizado los estudios publicados en los últimos 11 años sobre experiencias evaluadas de reducción de la jornada laboral. En total, 15 estudios e informes que se centran en 16 experiencias implantadas en Europa. De estas, siete en países escandinavos, cinco en Europa occidental, con dos en España, y tres que incluyen ambos ámbitos. Por su parte, 13 se llevaron a cabo en el sector público y solo dos en el privado, ninguna en el sector industrial. La reducción del horario en las diferentes intervenciones estudiadas va del 10 al 25% de la jornada laboral.

Diferencias de género

En este sentido, las conclusiones del estudio, publicado en la revista Scandinavian Journal of Work, Environment & Health, indican que las medidas no son menos positivas en el caso de las mujeres, sino que la organización diferencial social en función del género se puede agudizar.

La investigadora del grupo del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y del Institut de Recerca de Sant Joan de Déu, y coprimera autora del trabajo, Mercè Soler, ha indicado que «hay que incorporar la perspectiva de género en el debate de la reducción de la jornada laboral, porque hacer una sociedad efectivamente más saludable tanto para hombres como para mujeres, no es solo una cuestión de horario laboral».

A la vez, el equipo responsable del trabajo señala que, para obtener un efecto positivo, la reducción horaria no puede ir vinculada a un incremento de las exigencias laborales para hacer el mismo trabajo en menos tiempo. Si no se acompaña de otras medidas organizacionales para mejorar condiciones de trabajo o de ocupación, apuntan que no se conseguirán efectos positivos sobre los trabajadores y trabajadoras, sino que se mantendrán los aspectos negativos de la precarización laboral.

En este sentido, defienden que cualquier iniciativa de este tipo tiene que tener en cuenta el análisis de otras condiciones de trabajo y de ocupación que pueden tener impacto en salud de las personas trabajadoras.

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