WhatsApp, la aplicación de mensajería más utilizada, se ha convertido también en una de las principales vías para los ciberdelincuentes, que buscan acceder a cuentas personales y controlar dispositivos ajenos sin que las víctimas lo perciban de inmediato.
Uno de los métodos más recientes recibe el nombre de emparejamiento fantasma o ghost pairing, una técnica que, según advierte el diario británico Mirror, resulta especialmente difícil de detectar porque no bloquea al usuario legítimo de su cuenta.
El engaño suele comenzar con un mensaje que aparenta proceder de la propia aplicación. “Recibirás un mensaje que parece provenir del propio WhatsApp. Parecerá completamente legítimo”, explica un vídeo difundido en TikTok, en el que se alerta de que el texto suele advertir de un supuesto riesgo para la cuenta.
En otras ocasiones, el mensaje llega desde un contacto conocido que asegura haber enviado un código por error y pide que se lo devuelvan. En realidad, el código sirve para vincular la cuenta de WhatsApp a otro dispositivo, aprovechando una función legítima de la aplicación, pero que en este caso permite al estafador acceder a la cuenta de la víctima.
Una vez logrado el acceso, el delincuente puede leer mensajes, ver fotografías y enviar textos en nombre del usuario, lo que facilita que la estafa continúe con otras personas de la agenda de contactos, ampliando el alcance del fraude.
El riesgo aumenta porque la víctima no pierde el acceso a su cuenta y WhatsApp sigue “funcionando normalmente”, por lo que es posible no detectar el robo de información durante un tiempo prolongado.
Para evitar caer en este tipo de fraude, los expertos insisten en una norma básica: nunca compartir códigos de verificación. WhatsApp no solicita la devolución de códigos por mensaje, y es recomendable revisar periódicamente los “dispositivos vinculados” en la configuración de la app para cerrar sesión de inmediato si aparece alguno que no se reconozca.