La izquierda alternativa llega dividida a la recta final para cerrar sus pactos electorales

15 de octubre de 2026
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El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián (d) y la secretaria política de Podemos, Irene Montero (i), durante el diálogo 'Què s'ha de fer?', moderada por Xavier Domènech (c), a 9 de abril de 2026, en Barcelona. | EP

Ada Colau dispuesta a ceder, mientras Podemos sigue apostando por Irene Montero y no renuncia a su alianza con Gabriel Rufián

La unidad de la izquierda alternativa vuelve a chocar con las diferencias entre sus principales partidos. A dos días de que termine el plazo para registrar coaliciones para las elecciones generales del 29 de noviembre, Ada Colau se ha mostrado dispuesta a renunciar a encabezar la candidatura de Frente Amplio e incluso a reconsiderar el nombre de la alianza si eso permite acercar posiciones con Podemos.

El ofrecimiento no ha despejado, por ahora, el principal desacuerdo. Frente Amplio —integrado por Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns— busca ampliar su espacio electoral, mientras Podemos defiende el entendimiento alcanzado con ERC y la proyección conjunta de Irene Montero y Gabriel Rufián. Las dos partes mantienen abierta la posibilidad de acuerdos, pero no comparten la misma fórmula para construirlos.

La exalcaldesa de Barcelona ha planteado que su candidatura no debe convertirse en un obstáculo para una alianza más amplia. Su disposición a apartarse busca facilitar un entendimiento que incluya a Podemos y a otras formaciones soberanistas, aunque la negociación también tropieza con las condiciones sobre el liderazgo y la organización de las listas.

Desde el entorno de Frente Amplio, el gesto se interpreta como una muestra de voluntad negociadora. Sin embargo, hay una línea que la coalición no parece dispuesta a modificar en Madrid: Emilio Delgado, diputado autonómico de Más Madrid, ya ha sido consensuado como cabeza de lista por la capital.

Colau también ha abierto la puerta a revisar la marca electoral si fuera necesario para cerrar un acuerdo. El movimiento llega después de que las cuatro formaciones hayan presentado públicamente la identidad de Frente Amplio, con su logotipo y sus perfiles en redes sociales.

Irene Montero ha defendido una estrategia distinta. Podemos considera que el pacto con ERC ofrece una base para concurrir a las elecciones y dar visibilidad a un tándem político formado por la propia Montero y Gabriel Rufián.

La formación morada no quiere integrarse en Frente Amplio en los términos planteados hasta ahora. Montero ha reprochado a sus integrantes que rechazaran celebrar primarias conjuntas para que los simpatizantes decidieran el peso de cada partido y la candidatura. Podemos, por su parte, mantiene sus propias primarias, en las que Montero es la única aspirante.

Pese a las diferencias, la dirección del partido asegura que sigue dispuesta a explorar acuerdos con otras fuerzas de izquierda. La prioridad, sostiene, es evitar que la fragmentación reste representación parlamentaria. Esa apertura, no obstante, no implica renunciar al proyecto político construido alrededor del entendimiento con ERC.

La posibilidad de un mapa electoral desigual sigue sobre la mesa: alianzas en determinadas comunidades y candidaturas separadas en otras. En Cataluña, Podemos ha acordado no presentarse y apoyar a ERC, mientras que en otros territorios trata de negociar fórmulas de colaboración.

El plazo se agota

La incertidumbre no se limita a Madrid. En Baleares, Ara Més quiere encabezar una candidatura de unidad y rechaza que el primer puesto corresponda a Podemos o que se pacte una alternancia entre ambas formaciones para los escaños que pudieran obtener.

En la Comunidad Valenciana, Compromís mantiene conversaciones con distintos partidos, pero todavía no hay un acuerdo encarrilado. Chunta Aragonesista también busca una fórmula que permita concurrir junto a otras fuerzas de izquierda sin renunciar a su peso territorial.

Estos frentes reflejan una dificultad añadida: no basta con que las direcciones estatales expresen su voluntad de entendimiento. Cada posible alianza exige negociar puestos, marcas y equilibrios entre organizaciones con intereses propios.

Las conversaciones entran en su tramo decisivo con diferencias todavía importantes. Frente Amplio mantiene su apuesta por una candidatura amplia y Podemos prioriza el acuerdo con ERC, aunque ambas partes evitan cerrar por completo la puerta a pactos parciales.

El resultado puede ser una izquierda alternativa con distintas fórmulas de concurrencia según la circunscripción, en lugar de una candidatura común para todo el país. Antes del cierre del plazo, los partidos tendrán que decidir si las concesiones anunciadas son suficientes para salvar sus diferencias o si el 29-N los encontrará compitiendo por separado en algunos territorios.

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