La advertencia de Donald Trump de imponer un “embargo comercial” a España por negarse a ceder sus bases militares en la guerra contra Irán ha encendido las alarmas económicas. La medida pondría en jaque cerca de 47.000 millones de euros en intercambios anuales entre ambos países, en un momento de elevada tensión geopolítica y comercial.
El año pasado, España exportó a Estados Unidos bienes por valor de 16.716 millones de euros —un 8% menos que el ejercicio anterior— e importó productos por 30.175 millones, un 7% más. El déficit comercial se disparó más de un 34%, superando los 13.400 millones de euros, según datos del Ministerio de Economía. Aunque el peso de EE UU en el total del comercio español es relativamente moderado (algo más del 4% de las exportaciones y el 6% de las importaciones), la amenaza de represalias añade incertidumbre a sectores estratégicos.
Entre los productos más expuestos figuran los industriales, especialmente las semimanufacturas y los bienes de equipo. Las primeras —como aluminio, acero, cobre o productos químicos— representan el 26,7% de las exportaciones españolas, aunque solo el 1,3% tiene como destino EE UU. Los bienes de equipo, como maquinaria y herramientas, suponen el 19,5% de las ventas exteriores, pero apenas el 1,6% se dirige al mercado norteamericano.
El sector agroalimentario sería otro de los grandes damnificados. Las exportaciones a Estados Unidos oscilan entre 3.500 y 3.800 millones de euros, con el aceite de oliva a la cabeza: las ventas del llamado “oro líquido” superan los 1.000 millones y representan más de una cuarta parte del total agroalimentario enviado a ese país. También destacan el vino (335 millones) y la aceituna de mesa (unos 200 millones), productos especialmente sensibles a cualquier incremento arancelario.
Otros productos que sobresalen con superávits en la balanza comercial con EEUU en 2025 son los preparados alimenticios (con un superávit de 324,63 millones), productos cárnicos (238,37 millones), azúcar, café y cacao (227,87 millones), bebidas (215,67 millones) y productos pesqueros (209,86 millones).
El sector textil también presenta un saldo positivo, con el calzado, que registra un superávit de 176,8 millones; los textiles y confección (174,16 millones), y la joyería y relojes (63 millones).
Por comunidades, Cataluña puede ser la región más afectada si se bloquea el comercio con Estados Unidos, ya que las exportaciones a EE UU se situaron en 4.205 millones de euros en 2025, representando un 4,17% del
total de sus exportaciones, según los datos de Data Comex del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, recogidos por Europa Press.
En el 2025, la región catalana exportó a Estados Unidos principalmente bienes de equipo (32,38%), semimanufactureras (31,94%), alimentación, bebidas y tabaco (18,45%), y manufactureras de consumo (6,16%).
Andalucía y la Comunidad Valenciana serían las siguientes regiones más castigadas, ya que sus exportaciones a EE UU se situaron en 2.606,93 y 2.572,78 millones, respectivamente, en 2025. Las exportaciones andaluzas al país norteamericano representan el 6,45% de su total exportado, mientras que en el caso de Valencia es el 6,85%.
En plena escalada del conflicto en Oriente Medio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado a España de «aliado terrible» y ha anunciado su intención de cortar «todo el comercio» con el país después
de que el Gobierno de Pedro Sánchez se negara a autorizar el uso de las bases americanas de Rota y Morón para atacar a Irán.
Por ahora no se ha concretado ninguna medida comercial, tal y como ha señalado el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, mientras que la Comisión Europea ha apelado a que Washington respete
los compromisos del acuerdo comercial con la UE y ha subrayado que está preparada para defender los intereses del bloque comunitario.
Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reafirmado con claridad la postura de España ante la escalada de tensión: “No a la guerra”. Además, ha asegurado que el Gobierno no actuará condicionado por amenazas o presiones externas, dejando claro que España no teme posibles represalias por mantener su postura.
El presidente también ha querido remarcar que la posición española no implica apoyo al régimen iraní. De hecho, ha insistido en su rechazo al sistema político de los ayatolás en Irán, al que califics de problemático desde el punto de vista democrático. Sin embargo, ha subrayado que responder a una acción ilegal con otra no contribuye a resolver el conflicto. Para el Gobierno español, la única vía viable pasa por la diplomacia, el diálogo y la desescalada.