Vuelve a resonar con fuerza el debate en el Santiago Bernabéu: ¿depende el Real Madrid de Kylian Mbappé? Más allá del tono diplomático del delantero francés, los hechos y las cifras apuntan en una misma dirección. La reciente racha sin victorias, tres partidos sin goles de Mbappé, tres partidos sin ganar el equipo; ha reactivado todas las alarmas.
El triunfo por 4-3 ante el Olympiacos en la Champions, sostenido por un póker histórico del número 10, expone una evidencia difícil de obviar. En este caso, es el juego, la pegada y el estado anímico del Real Madrid están estrechamente vinculados al rendimiento de su gran estrella, según recoge el Diario Las Américas.
Cuando Mbappé no marca, el equipo pierde profundidad y determinación ofensiva. Con 22 goles esta temporada, es el máximo artillero del club y su principal foco de desequilibrio. Sin él, el Madrid no solo pierde gol, también pierde identidad.
Además, la dependencia se agrava por la falta de respuesta del resto del frente ofensivo. Vinicius Jr. ofrece destellos, pero aún no ha recuperado la versión dominante que lo consagró entre los mejores del mundo. Rodrygo atraviesa una etapa discreta, con poca participación y apenas influencia en el área rival. Jude Bellingham continúa siendo una pieza clave, pero lejos del nivel extraordinario que mostró en su primera temporada. El llamado cuarteto mágico no ha logrado funcionar como tal, y a medida que las piezas fallan, el peso recae aún más sobre Mbappé.
El francés rechaza la etiqueta de jugador imprescindible. “No pienso que haya dependencia. Eso es una cosa de periodistas”, aseguró tras el duelo europeo ante el Olympiacos. Pero su discurso choca con la realidad. De sus goles depende buena parte de los puntos del equipo. Cuando él se apaga, el Madrid pierde claridad táctica. Su capacidad para romper partidos, como demuestra su triplete en siete minutos, el segundo más rápido en la historia de la Champions; no tiene equivalente en la plantilla.
Xabi Alonso es consciente del reto, ya que necesita encontrar un sistema más equilibrado y reducir la carga sobre su estrella. Requiere un Vinicius más resolutivo, un Rodrygo más presente, un Bellingham más consistente y un entramado ofensivo que no dependa exclusivamente de Mbappé para producir goles.
Por ahora, la evidencia apunta a una realidad incuestionable, porque el Real Madrid muestra signos claros de dependencia de Mbappé. No es necesariamente negativo; es habitual cuando una figura atraviesa un momento de plenitud y el sistema aún busca estabilidad. Pero el equilibrio será imprescindible para que el éxito del club no dependa únicamente del genio francés. Hasta entonces, el Madrid seguirá viviendo al ritmo de su goleador.