Si ha habido un año en el que José Mota se ha podido explayar en la sátira político/corrupta era este, el ya extinto 2025. Había de todo.
Ministros corruptos hasta debajo de las piedras, la UCO y la UDEF tras ellos; financiación del partido bajo cuerda con sobres criminales y mordidas de susto; un hermanísimo Von Karajan, delatores, prostitutas asobrinadas y hasta ese Koldo, siempre sin desperdicio, que, negociando honorarios para las orgías de don José Luis, le reprochaba por teléfono a una de sus amiguitas: «Es que sois putas…, muuuy puuutasss, eh…».
No quiero ni pensar, aunque lo pienso, que Pedro Sánchez, él o sus mamporreros, haya metido sus sucios cartílagos en el espacio de José Mota de esta pasada noche de fin de año en TVE, la que todos pagamos y sus mamporreros manipulan.
Esa que Sánchez ha puesto en manos de acólitos nunca-bien-pagados como Javier Ruiz, o su novia, la bienenchufá Santaolaya (tonterías y naderías varias, en cada frase, en cada debate), y el inextricable Jesús Cintora. O la Inchaurrondo.
Lo mejorcito del huerto Sanchista.
Como descarto que a Mota se le haya secado su otrora sofisticada imaginación satírica y doy por seguro que ve las noticias todos los días, me inclino por pensar que detrás del aburrido y soso sketch que ha hecho este año anida la censura sanchista que destila la alargada mano del autócrata Pedro Sánchez, aprendiz de Maduro.
Un tipo como el pollastrón Sánchez que concede amnistías ilegales sin peinarse para atarse al poder, qué reparo puede tener en dejarle caer a Mota, por lo bajini, que no le toque los eggs o no le paga el sketch. Y Mota se la tragó doblada. Una lástima.
El programa disponía de todos los ingredientes para la sátira y Mota prescindió de lo mollar, supongo que por imposición, por la pasta. Abalos, Koldo, Cerdán, el Peugeot, las prostitutas, la catedrática sin título y su secretaria de negocios varios, el hermanísimo Von Karajan… Da para un peliculón. Y sin embargo…
Mota solo se metió con los trenes del ministro Óscar Puente, pero quién es el lenguaraz Puente. Nadie. Un bocachancla, el del «puto amo», alguien prescindible.
Fue triste, por el componente de censura que arrastra, y vergonzoso: ha podido más la mano alargada del jefe Sánchez (¿de quién depende TVE José Mota?, pues eso…) que la frescura a las que nos tenía acostumbrados otros años.
Pero es que, además, puso el ventilador del y tú más sin venir a cuento. Y extendió a todos los políticos, y no es verdad, el desapego por la dimisión. Esa patente la tienen Sánchez y los suyos.
Pero, subrepticiamente, Mota dejó caer que son todos malos, y que tampoco dimiten los demás. Es mentira. Y, por supuesto, los jueces que persiguen a Sánchez y los suyos son malísimos y están en la cárcel.
El fiscal general salió de pasada, pero porque ya es un ángel caído.
Muy mal, José Mota. Hay más teles; pero dignidad profesional, solo una. Pudiste decir, No. Y si no te dejaban, denunciarlo y que lo hicieran ellos…
Lo mejor del sketch, la nariz de la Yoly de Sumar y las intervenciones del hombre que aparecía en la bañera. Se llama Juanjo y es el gerente del restaurante Félix El Segoviano, de Navacerrada. Los mejores platos de toda la sierra Norte de Madrid.