Jackie Chan forma parte del imaginario colectivo de varias generaciones gracias a un estilo cinematográfico inconfundible que mezcló acción, humor y acrobacias imposibles. Sus películas marcaron a quienes crecieron entre los años 80 y 2000, con escenas llenas de creatividad, riesgo físico y un carisma que lo convirtió en un héroe cercano y diferente.
Saltos desde edificios, peleas coreografiadas al milímetro y el uso ingenioso del entorno definieron una carrera que sigue viva en la memoria popular. Ese gesto cómplice con el que cerraba muchas escenas resumía su capacidad para conectar con el público y transformar la acción en espectáculo puro.

A sus 71 años, Jackie Chan continúa activo y en plena forma, sorprendiendo incluso a sus seguidores más fieles. Lejos de retirarse, sigue participando en proyectos que mantienen la esencia de su cine clásico y confirman que su manera de entender el movimiento y la disciplina sigue siendo plenamente vigente, según recoge Lecturas.
El actor atribuye su estado físico a la constancia diaria más que a fórmulas milagro. “Sigo yendo al gimnasio todos los días y corro durante una hora”, explica, subrayando que el ejercicio forma parte de su rutina habitual desde hace décadas y no solo en épocas de rodaje.
En cuanto a la alimentación, Chan se aleja de la rigidez. “Nunca hago dieta”, afirma, defendiendo una visión de la salud basada en el disfrute y la aceptación personal. “Si disfrutas cada momento de tu vida, te aceptas a ti mismo y te mantienes joven de corazón, entonces estarás saludable”, resume como principio vital.
Su filosofía conecta cuerpo y mente, una idea que refuerza al combinar kung-fu y yoga como prácticas complementarias. “En el kung-fu la explosividad es necesaria… pero los movimientos del yoga son lentos”, explica Chan, convencido de que este equilibrio le aporta claridad mental, estabilidad emocional y una alegría interna que le ayuda a afrontar cualquier etapa de la vida con serenidad.