El año 2026 será clave para Instagram en su intento por reconquistar al público juvenil, un segmento que perdió protagonismo con el auge de TikTok y el crecimiento de YouTube Shorts. La plataforma de Meta ha definido como prioridad estratégica volver a posicionarse como la red social de referencia entre los adolescentes, tras constatar una pérdida sostenida de usuarios jóvenes en los últimos años.
Documentos internos revelados por The Washington Post muestran que Adam Mosseri, director de Instagram, insistió reiteradamente en centrar los esfuerzos en los adolescentes. En uno de esos textos se afirmaba: “Les pido a los equipos comerciales que se concentren en los adolescentes, especialmente en los mercados desarrollados”, dejando claro que este objetivo se convirtió en una meta central para la compañía entre 2025 y 2027.
Para lograrlo, Meta impulsó campañas de marketing, cambios internos y una redefinición de prioridades, a pesar del crecimiento de Threads. La empresa reconocía internamente que estaba perdiendo terreno frente a sus competidores, no solo por la fuga de usuarios, sino también por la dificultad de mantener el ritmo de tendencias y de facilitar conexiones entre jóvenes, según recoge El Observador.
Entre las medidas adoptadas se establecieron cinco grandes objetivos: crecimiento general, mejores recomendaciones, impulso de Threads, mayor conexión entre usuarios y apoyo a los creadores de contenido. Incluso se creó un llamativo “museo viviente” dentro de las oficinas, donde los empleados experimentaban entornos y rutinas adolescentes para entender mejor sus hábitos digitales.
En paralelo, Instagram buscó convertirse en la puerta de entrada al ecosistema Meta. Según explicó el exdirectivo Sam Saliba, “la idea es ofrecer diferentes servicios según la etapa de la vida de la persona”, fomentando que los usuarios jóvenes evolucionen hacia otras plataformas como Facebook o Messenger con el paso del tiempo.
La urgencia de este giro estratégico surgió tras la caída de usuarios posterior a la pandemia. En 2023, las altas de nuevos adolescentes bajaron entre un 20% y un 30%, y el uso diario también descendió. Informes internos reconocían que “los adolescentes no usan Instagram porque no tienen razones de peso frente a la competencia”.
Sin embargo, este esfuerzo por recuperar a los jóvenes ha despertado fuertes críticas. Meta enfrenta demandas y cuestionamientos de padres, organizaciones y autoridades, preocupados por la posible adicción y el impacto en la salud mental. Como señaló el analista Max Willens, Instagram pasó de la popularidad absoluta a “un gran escrutinio” sobre su impacto en los jóvenes.
Desde la empresa, Meta defiende su estrategia apelando a nuevas medidas de seguridad y control parental. “Hemos lanzado funciones como ‘Cuentas para Adolescentes’ porque eso es lo correcto”, aseguró su portavoz Ryan Daniels. Aun así, estudios recientes indican que la Generación Z y Alfa se muestran cada vez menos atraídas por compartir su vida en redes, rechazando la presión por la perfección y optando por relaciones digitales más reducidas y selectivas.