La protesta por la vivienda que lleva casi tres semanas ocupando la plaza de la Encarnación, en Sevilla, entra en una nueva etapa. El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, impulsor de la acampada, ha anunciado este viernes su retirada después de 19 días consecutivos de movilización. El movimiento no supone, sin embargo, el final de la protesta: la asamblea integrada por otros colectivos sociales y personas a título individual ha decidido mantenerla.
La organización sindical cambia ahora el foco de su estrategia. Con la huelga por la vivienda convocada para el próximo 11 de noviembre, considera que la prioridad pasa por extender la movilización a los barrios y preparar una convocatoria que aspira a convertir el descontento con el mercado inmobiliario en una acción colectiva.
«La herramienta de lucha prioritaria es ahora la huelga», sostiene el sindicato en un comunicado, en el que agradece la participación de quienes han permanecido en la plaza durante estas jornadas y llama a la población sevillana a implicarse en la preparación de la protesta.
La acampada comenzó el 28 de septiembre como respuesta al desahucio de Maricarmen, una mujer a la que el sindicato identifica como compañera y cuyo caso se produjo en Madrid. La ocupación de las Setas de la Encarnación se planteó como una medida de protesta y solidaridad, pero también como una forma de organizar una respuesta colectiva al problema de la vivienda.
Desde entonces, la plaza se ha llenado de tiendas de campaña y se ha convertido en un punto de encuentro para personas y colectivos que reclaman cambios en las políticas de vivienda. Según los datos facilitados en la información de la convocatoria, el espacio reúne alrededor de 200 tiendas.
El sindicato considera que la convocatoria de huelga ha alterado las prioridades del movimiento. Su retirada busca liberar recursos para trabajar en los barrios y sumar apoyos a la movilización del 11 de noviembre, mientras la asamblea que sostiene la acampada mantiene su actividad.
La organización también se ha pronunciado sobre el denominado «decreto Maricarmen». Aunque reconoce que la medida puede ayudar a personas vulnerables en riesgo de desahucio y facilitar la prórroga de determinados contratos de alquiler firmados en el contexto posterior a la pandemia, considera que no resuelve los problemas estructurales del mercado inmobiliario.
El sindicato pone el acento en los contratos que, una vez cumplido el periodo legal de cinco años al que alude, se enfrentan a renovaciones con incrementos del alquiler que califica de abusivos. A su juicio, las medidas de protección pueden aliviar situaciones concretas, pero no bastan para modificar las condiciones que dificultan el acceso a una vivienda asequible.
Por eso, la organización plantea la huelga como un paso más allá de las protestas localizadas. Entre sus reivindicaciones figuran los contratos de arrendamiento indefinidos, una reducción drástica de los precios del alquiler y el fin de las compras de viviendas con fines especulativos. También reclama mejoras laborales, al vincular el acceso a una vivienda digna con la estabilidad económica y la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida.
La salida del sindicato no implica que las tiendas vayan a desaparecer de la plaza de la Encarnación. La asamblea formada por otros grupos sociales y participantes a título individual ha decidido continuar con la acampada, por lo que la protesta seguirá activa pese a la retirada de la organización que la puso en marcha.
El cambio de estrategia también se enmarca en un movimiento que ha impulsado acampadas en otras ciudades, entre ellas Barcelona, Cádiz y Málaga. El objetivo inmediato del sindicato sevillano será ahora reforzar la organización de la huelga del 11 de noviembre y ampliar la participación en los barrios.
Tras 19 días de presencia continuada en el centro de Sevilla, la movilización cambia de escenario para sus impulsores. La acampada seguirá en pie, pero el sindicato quiere que el próximo capítulo de la protesta se juegue en las calles y los barrios, con la huelga como principal herramienta de presión.