El último informe de la Agencia de Drogas de la Unión Europea (EUDA), hecho público este martes en Bruselas, revela cifras alarmantes sobre el consumo de sustancias ilegales, liderado por el cannabis con 24,9 millones de usuarios en el último año y seguido por la cocaína con 4,3 millones. El balance destaca que los porcentajes se disparan entre los jóvenes de 15 a 34 años y advierte de que el mercado europeo se enfrenta a la mayor producción de cocaína de su historia, conviviendo con una preocupante expansión del ‘crac’ en las grandes urbes y el auge de cannabinoides sintéticos muy peligrosos.
En este complejo escenario, España consolida un papel absolutamente protagonista en la lucha contra el narcotráfico dentro de la Unión Europea al centralizar el grueso de los decomisos. Las autoridades españolas interceptaron de forma individual 124 toneladas de cocaína, lo que representa el 37% de las 330 toneladas totales incautadas por el conjunto de los Veintisiete, Noruega y Turquía. Además, el país lidera de forma aplastante la incautación de marihuana en el continente, acaparando el 75% del total intervenido en territorio comunitario.
A pesar de que el hachís y la marihuana siguen siendo las drogas más aprehendidas, los flujos de sustancias sintéticas han experimentado un crecimiento exponencial en la última década, destacando el repunte en las incautaciones de metanfetamina (1019%) y MDMA (386%). La agencia alerta además sobre los riesgos emergentes para la salud pública que genera la ketamina —cuyo número de pacientes en tratamiento se ha cuadruplicado en cinco años— y la proliferación de laboratorios clandestinos que esquivan la fiscalización utilizando precursores químicos no controlados.
Por otra parte, el tráfico marítimo de cocaína está obligando a redoblar la vigilancia ante el uso cada vez más sofisticado de sumergibles, drones y ocultamientos a gran profundidad por parte de las mafias para esquivar los controles en los puertos. En paralelo, el avance del ‘crac’ en entornos urbanos marginales está multiplicando las visitas a las urgencias hospitalarias y agravando las condiciones de vida caóticas de las personas policonsumidoras, afectando ya de forma directa a las mujeres en casi una cuarta parte de los casos registrados.
Finalmente, el informe cifra en al menos 7.600 las muertes anuales por sobredosis en la Unión Europea, causadas en su mayoría por la combinación de varias sustancias y por el impacto letal de opioides sintéticos de alta potencia como el fentanilo o el nitazeno. En el plano de la mortalidad, España se posiciona dramáticamente como el segundo país de la UE con más fallecimientos por sobredosis al año (1.267 víctimas), solo superado por Alemania, lo que ha llevado a la EUDA a reclamar a las naciones una mayor financiación en políticas de prevención y protección de los jóvenes vulnerables.