España pondrá en el mercado otros 4,4 millones de barriles de petróleo durante este mes de octubre. Se trata de la segunda fase del plan de liberación de reservas acordado en marzo por los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para hacer frente a las consecuencias de la guerra en Irán y la escalada del conflicto en Oriente Medio.
Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico han explicado que los países de la AIE han decidido acelerar la liberación de las reservas pendientes ante la situación de los mercados internacionales.
Una vez completadas estas dos fases, España habrá puesto a disposición del mercado la mayor parte de los 11,5 millones de barriles comprometidos. Algo más de tres millones quedarían pendientes de liberación, una decisión que, según las mismas fuentes, estará sujeta a un seguimiento continuo de la evolución de los mercados.
El Consejo de Ministros autorizó el pasado 17 de marzo, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica, la liberación de hasta 11,5 millones de barriles de petróleo. La medida se adoptó dentro del acuerdo internacional impulsado por la AIE, cuyos miembros se comprometieron a poner en el mercado un total de 400 millones de barriles durante un periodo de 90 días.
El objetivo era aumentar la disponibilidad de crudo y productos petrolíferos para amortiguar las consecuencias de la guerra en Irán y las tensiones en Oriente Medio, que amenazaban con repercutir en los precios de los carburantes y en el conjunto de los mercados energéticos.
Los 11,5 millones de barriles asignados a España se distribuyeron en distintas categorías de productos. De esa cantidad, dos millones de barriles correspondían a gasolina, nueve millones a destilados medios —entre ellos, gasóleos de automoción y otros gasóleos, además de queroseno para aviación— y alrededor de 297.000 barriles a fuelóleos.
La operación española se diseñó para ejecutarse de forma escalonada, de modo que las siguientes entregas dependieran de la evolución del conflicto y de los mercados internacionales.
La primera fase permitió poner a disposición del mercado el equivalente a cuatro días de consumo nacional, unos 3,75 millones de barriles. Ahora, la segunda fase incorporará otros 4,4 millones durante octubre.
El resto de la cantidad comprometida no se liberará automáticamente. Su disponibilidad dependerá de la evaluación de la situación, según ha indicado el Ministerio.
España sigue así la estrategia adoptada por otros países miembros de la AIE, que también han optado por distribuir la liberación de sus reservas en varias etapas, en lugar de poner todas las existencias previstas en el mercado de una sola vez.
La movilización de reservas pretende contribuir a contener las tensiones en el suministro y moderar el impacto del conflicto sobre los precios de los productos petrolíferos. La guerra en Irán y la inestabilidad en Oriente Medio han elevado la preocupación por la evolución del mercado energético internacional.
La liberación de reservas permite incrementar temporalmente la oferta disponible, aunque su efecto final sobre los precios depende también de otros factores, como la evolución de las hostilidades, el suministro mundial de crudo y la demanda.
Con esta segunda fase, España avanza en el cumplimiento de su compromiso con la AIE, mientras mantiene bajo revisión la liberación de los algo más de tres millones de barriles que todavía quedarían pendientes.