Este viernes 24 de abril se estrena Kraken: El libro negro de las horas, un thriller dirigido por Manuel Sanabria y Joaquín Llamas que traslada a la gran pantalla el universo de la escritora Eva García Sáenz de Urturi. Protagonizada por Alejo Sauras y Maggie Civantos, la cinta sumerge al espectador en la búsqueda desesperada de una joya bibliográfica medieval que, según sus creadores, desata «un mundo de violencia y de tensión» que refleja pulsiones muy actuales.
La actriz Maggie Civantos destaca la relevancia de mirar atrás para afrontar el presente. En sus propias palabras, «entender el pasado nos hace comprender el presente y dar con una forma de evitar errores». La trama utiliza una investigación criminal para revelar cómo los secretos familiares y los traumas antiguos irrumpen en la vida de los protagonistas, forzando a personajes como Kraken a enfrentarse a realidades que creían enterradas hace décadas.
Por su parte, Martin Urrutia, quien debuta en el cine como la versión joven de Gael, resalta la carga emocional del filme. Según el actor, la película conecta con el público actual porque muestra «situaciones de maltrato, problemas psicológicos y dificultades» que son universales. Aitziber Luma, quien le acompaña en el reparto, añade que esta historia puede hacer que el espectador se sienta «comprendido» al ver reflejadas sus propias luchas internas en la pantalla.
El director Manuel Sanabria señala que la violencia por la codicia que mueve a los personajes es algo que, «desgraciadamente, vemos a diario en los informativos». La película explora cómo la rivalidad y el deseo de posesión pueden corromper al ser humano, demostrando que, por cualquier objeto valioso, «las personas van a luchar y van a competir», independientemente de la época en la que vivan.
A pesar de su crudeza, el equipo reivindica el cine como un espacio necesario de desconexión. Civantos defiende la cultura como una «fuente de evasión» para recuperar la esperanza en un mundo convulso, mientras que Luma explica que, al sumergirse en otra realidad, uno logra «olvidarse un poco de su propia lucha interna». Es este equilibrio entre el thriller tenso y el refugio emocional lo que define la propuesta de la cinta.
Finalmente, la película pone el foco en el poco explorado mundo de la bibliofilia. Alejo Sauras califica de «romántico» que el motor de la violencia sea un libro, un objeto que, en palabras de Joaquín Llamas, simboliza lo opuesto a la era digital: «Algo que cada vez vale más». Esta fascinación por lo único y lo tangible es lo que levanta las «pasiones altas y bajas» que conducen al inspector Kraken a través de un laberinto de asesinatos y revelaciones